miércoles, 29 de abril de 2020

Sin Temor al Mañana



No hay nada tan impreciso como el futuro, ni que cause tanto temor como la incertidumbre de no saber lo que nos espera.  

Con estas palabras quiero iniciar a propósito, para resaltar, de que ninguno de nosotros está exento de sentir temor, cuando se trata de mirar hacia el futuro.

Para quienes pensamos de manera positiva la mayor parte del tiempo, y sobre todo, para los que albergamos la confianza en Dios como norte principal de nuestras vidas, el mañana se nos apetece siempre cautivador, esperanzador y fascinante; pero aún así, no deja de ser intrigante, amenazador y, en muchos casos, aterrador.

No hay nada tan constante como los cambios, y eso hace que el futuro sea tan impredecible, porque nada nos puede asegurar que las cosas sucederán mañana tal cual como esperamos, indiferentemente de las condiciones que se nos presentan hoy en día.

Si logramos entender que la vida cambia de continuo, y sumamos a eso, la situación presente, cuando por causa de una pandemia mundial el mundo entero está siendo acorralado a transformarse y/o renovarse; no podemos entonces creer que las cosas seguirán siendo igual que antes, ni mucho menos, que todo lo que hemos programado continuará igual.

Pero esto no tiene por qué atormentarnos, es simplemente un llamado a adaptarnos, a reprogramar nuestras vidas y a innovar en todos los quehaceres de nuestra existencia. 




Todas estas preguntas en verdad son importantes, pero denotan también en lo profundo, un grado de incertidumbre total, de temor por lo que desconocemos. Pero nada de esto es ajeno a nuestra naturaleza humana. Somos seres creados con sentimientos y emociones.

Pero, ¿de dónde vienen todas estas preguntas…?

Estas preguntas solo son un reflejo muy superficial de lo que cada uno de nosotros está viviendo. De hecho, cada quien tiene sus propias preguntas personalizadas como, por ejemplo: ¿volveré a conseguir empleo? ¿cuándo podré viajar de nuevo para visitar a mi familia que está lejos? ¿podré seguir estudiando? ¿será prudente que tenga un hijo?

No hay que ser un profeta o tener una mente prodigiosa para entender el tiempo que estamos viviendo, y mucho menos para descifrar claramente, que lo que hoy nos afecta como humanidad, debe llevarnos a ver el futuro de una manera distinta.

Lo único constante es el cambio, y estos no esperarán a que estemos listos para ellos, como tampoco nos pedirán permiso para irrumpir en nuestras vidas, queramos o no.
 





Hay cosas que anhelamos, que normalmente no coinciden con las que necesitamos, y una de esas cosas es la paz. Por siglos, la humanidad ha ansiado tanto esa paz, que incluso de manera irónica ha desatado guerras para poder alcanzarla... ¿Es eso paz? ¿es posible alcanzarla? El miedo que está arraigado en nuestros corazones está muy relacionado con esa búsqueda de paz. Esa falta de paz en el presente, nos angustia de tal manera, que incluso llega a paralizarnos y a determinar nuestros estados emocionales.

La falta de paz en el ahora es lo que causa temor en el mañana....

Cuando Jesús les habló a sus discípulos acerca de "su paz" fue en un momento muy importante, porque les estaba anunciando lo que sucedería con él en pocos días. Jesús estaba preparándolos para la inminente partida, él sabía muy bien que muchas preguntas surcarían sus mentes a partir de ese instante, y que las dudas sobre sus futuros los atormentaría, y les causaría temor. Ellos se preguntarían: ¿qué haremos después? ¿quién nos guiará?  ¿qué haremos cuando se lo lleven? ¿cómo debemos actuar? etc. En su posición también hubiésemos hecho lo mismo, y por eso nos identificamos en este momento con sus temores. 

La incertidumbre del futuro carcome nuestra psique y nos hace pensar en la fatalidad... y esa fatalidad nos asusta.

¿Qué pasaría si alguien nos pudiera responder a todas esas preguntas que nos estamos haciendo? ¿eso hará que nos sintamos mejor? ... la respuesta a eso es obvia: NO... ¿y si las repuestas no son tan buenas como esperamos? ... muchísimo menos nos sentiríamos bien. En realidad, desde el punto de vista práctico, ninguna respuesta sobre el futuro nos ayudará a alejar el temor. 

Lo que hace que el futuro sea tan fatídico es que esperamos mucho de él, porque todo lo que está por venir es incierto e improbable. Respeto no estés de acuerdo conmigo, pero, ¿y si mañana no despertaras para ver un nuevo día?... no quiero causarte más angustia ni temor, tampoco quiero que pienses que soy fatalista, pero tengo que ser sincero contigo cuando te digo que el futuro es demasiado incierto como para asegurar que va a ocurrir... no estamos en la capacidad de “prever” lo que viene, pero eso sí, tenemos la oportunidad y la capacidad de “proveer” en pro de ese futuro.

Hay una gran diferencia en el “prever” en relación con el de “proveer” para el futuro. Las hormigas no pueden predecir cuándo se vendrán los cambios climáticos, pero eso sí, trabajan todos lo días para proveer lo necesario para cuando un momento así llegue.

No hablo de trabajar excesiva y compulsivamente para tener lo necesario para cuando venga la dificultad, porque en ese extremo, no se consigue la paz.  Me refiero a ser diligente hoy, sabiendo y confiando en Dios, que estás listo para cualquier eventualidad, y disfrutar de esa misma forma el proceso (presente).

Nadie puede vivir pensando únicamente en el futuro sin amargarse. Eso está lejos de traer paz.
Requerimos sobre todo paz, pero no una paz artificial como la que desea el mundo. Por lo general pensamos, que la paz es el que “yo estoy bien, si en mi alrededor todo lo está... “. Nada más alejado de la realidad. La paz es un proceso que se genera a lo interno, y que se manifiesta hacia el exterior. No a lo contrario.

La verdadera paz, solo Dios pudo dar, sembrándola en nuestros corazones a través de su Espíritu Santo, que habita en nosotros... y esa paz no es para el futuro, es para hoy mismo, para este instante, es una paz instantánea. Jesús dijo: "la paz que les doy… es mi paz".

Considerando que se han declarados guerras en el mundo por alcanzar la paz artificial, ¿qué estarías dispuesto tú a dar por alcanzar la verdadera? ¿qué debes hacer para encontrarla?...

Hagamos un ejercicio práctico, toma lápiz y papel anota todas esas preguntas que tienes acerca de tu futuro... hazlo sin apuro…. Si necesitas otra hoja porque no te alcanza hazlo con confianza, y cuando estés listo, te invito a que revises cada pregunta que hiciste sobre tu futuro y te darás cuenta de que todos tus miedos están relacionados con cosas que no sabes si pasarán o si tendrás.  Estoy más que seguro que la mayoría de las preguntas que anotaste están relacionadas con dinero... ¿cierto?... ¿porque lo sé?... porque así son las mías...

En mi experiencia no existe nada que te cause más temor que no tener nada de dinero en los bolsillos, sobre todo cuando tienes una familia que mantener. Cuando se inició el confinamiento por la cuarentena me encontraba en una situación económica estable, pues contaba con algunos ahorros producto de mi trabajo de mucho tiempo y algunos de estos afortunadamente se encontraban en divisas extranjeras. Debido a que la cuarentena me obligó a estar más tiempo en casa, aunado esto a un problema gravísimo que existe en mi país en la distribución de combustible, la oportunidad de salir a ofrecer mis productos era casi nulas, mermando así, las posibilidades de aumentar mis ingresos. Seguro estoy que muchos en la misma situación sentían que todo estaba bien, pero, si tú tienes un saco lleno y empiezas a sacar de él poco a poco y no le metes nada, al tiempo el saco quedara vacío... y eso me pasó a mí, y sé que le está pasando a muchos. Esto indefectiblemente causa temor. La solo idea de que el dinero se pueda acabar algún día me hacía sentir muy temeroso del mañana.

¿Qué hacemos en una situación así? La respuesta es más fácil de decir que de aplicar, pero te diré lo que me ayudó mucho en mi proceso para vencer el temor. Me paré frente a mi despensa y di gracias por todas las cosas que había podido comprar para dar de comer a mi familia.  Lo mismo hice cuando me senté a la mesa a desayunar, y cada mañana que puedo abrir los ojos. El agradecimiento activó la paz dentro de mí, y me hizo sentir seguro y confiado. 

Cada uno de nosotros tiene la misma oportunidad de agradecer por lo poco o lo mucho, y cuando haces eso activas la paz dentro de ti. Es algo totalmente espiritual, por eso no es un asunto de “sentir” que debes agradecer, es una práctica que debes aplicar quieras o no.

Estoy seguro que, si mañana decretan el cese de la cuarentena, el dinero no va a llegar por arte de magia.

Como te he dicho acá mismo, no podemos "prever" el futuro, pero si podemos "proveer" para él. Tu futuro no está en lo que pueda suceder si no en lo que construyes (provees) hoy para alcanzarlo. Las cosas no van a mejorar simplemente porque cese la cuarentena, lo harán, si estas preparando el terreno para que eso se dé. Estoy consciente que, en mi caso, que tengo un negocio de ventas tradicional, apoyado principalmente en visitas al cliente, presentación de catálogo o lista de productos, y un poco de tecnología celular, si sigo por esa vía sin innovar, no lograré victorias tempranas cuando retome de nuevo mi actividad comercial. La solo idea de arrancar de nuevo una vez terminada la cuarentena me aterraba porque sentía que debía empezar desde el inicio con mis clientes, y considerando que necesito llevar algo de efectivo lo más urgente posible a mi saco, no me convenia hacerlo de la misma forma.

Lo más rentable, y que recomiendo ampliamente para alcanzar la paz y adoptar el termino de “proveer” para el futuro, es aprovechar este tiempo de aparente inactividad para estudiar y preparase para lo que viene. Empecé a estudiar todo lo que necesitaba para mejorar mi negocio, para llevarlo a la era digital, y me encontré que, mientras yo me iniciaba para saltar a lo que se denomina el Negocio 2.0, ya hay quienes en ese nivel antes que yo, ya estaban preparándose para subir al tipo de Negocio 3.0. De allí entendí, que todos vaticinan que la economía va a dar un salto que cambiará totalmente todos los negocios, y que, quien no esté "preparado" para saltar, no verá crecimiento a corto plazo. ¿me asusté con la idea? sí, pero no me quede en ese temor.

Me estaba preocupando por algo que no conocía y no había sucedido aún, cuando lo que tenía que hacer era ocuparme en el presente de sentar las bases para ese futuro. Fue allí cuando aumenté las horas de estudio y preparación, y empecé a hacer los ajustes; y así como lo hice en mi negocio, tuve que hacerlo en todas las áreas mi vida. En mi hogar ya estoy hablando de querer ser el Esposo y el Papá 3.0.  ¿Qué es eso? no lo sé con exactitud, pero sé que debe ser la mejor versión de lo que soy ahora.




En el futuro no te espera la paz, porque la paz la necesitas ahora para poder enfrentar el futuro, no importa cuán difícil parezca que será.  El presente es lo único que puedes controlar, por eso necesitas la paz en el ahora. Cuando tenemos paz en el hoy no hay preocupación por lo que vendrá mañana, sin importar que tan lejos este ese mañana.

En el pasaje de la lámina anterior, observamos que el afán (preocupación) por el mañana no trae ningún beneficio. Lo importante es atacar el día a día en paz y de forma diligente.

Haz todo lo que esté en tus manos por hacer, y encuentra también satisfacción en ello.
Aprovecha estos días para compartir y dedicarle atención a tu familia, pensando siempre que el tiempo que estás invirtiendo en ellos no es en vano. Algún día los niños crecerán y se irán, no sabemos a ciencia cierta que tan buenos saldrán o si se serán los hombres y mujeres que hemos visualizado. El futuro nada te garantiza acerca de eso. Lo único que nos queda en ese caso es sembrar en ellos momentos espaciales junto a nosotros que puedan llevarse donde quieran que vayan. 

Mi oración por mis hijos todos los días, es que sean hombres de bien, respetuosos, afectivos, y fieles. Pero ni aún la oración me puede garantizar eso. La oración, junto a la dedicación que podamos darles, nos ayudan a satisfacer nuestro ser interior, dándonos confianza (paz) en el trabajo que hacemos cada día con ellos, proveyéndoles así, la mejor provisión para sus mentes, y corazones. Esa es la paz de Dios, la paz que funciona en el ahora.
 



Ya para finalizar, quiero compartir este último pasaje bíblico, escrito por el apóstol Pablo, donde nos evidencia la forma correcta de enfrentar el futuro.

Sea cual fuere el tiempo que dure la cuarentena debemos aprovecharlo para mejorarnos a nosotros mismo, prepararnos para todos los posibles futuros que podamos tener, pero siempre de manera positiva, confiando plenamente en Dios, el cual estará con nosotros mañana, así como lo ha estado hasta hoy. Eso es lo único que tenemos garantizado en el futuro, su presencia en nuestras vidas.  

Ocupémonos entonces de construir hoy las bases para hacer de nuestras vidas la mejor versión que podamos. Olvídate ya de que vas a continuar tu anterior vida, el mundo no es el mismo, tu tampoco puedes serlo. Tu futuro será tan bueno o malo como lo determines hoy.

Evidentemente, así como no podemos cambiar el pasado que ya pasó, tampoco podemos cambiar el futuro que aún no llega, pero lo que si podemos hacer es condicionar el futuro, y para ello tenemos el ahora. ¿Cómo podemos condicionar el futuro? El secreto está en nuestra mente.

Si cambiamos lo que pensamos, abonaremos el camino para una mejor vida, una vida ajustada a la voluntad de Dios, es decir, una vida buena, agradable y perfecta. 

¡Que tengas un mañana muy feliz!

Pastor César González

lunes, 20 de abril de 2020

¡Auxilio!: Tengo Ansiedad


Aunque la Ansiedad se encuentra calificada principalmente como una patología  o asociada a una de estas, NO ES CIERTO que solo se produce en personas que sufren de alguna enfermedad mental. TODOS alguna vez hemos padecido  de estados de ANSIEDAD….
Pero … ¿Qué es la ansiedad para nosotros? ¿Por qué sufrimos de ansiedad? ¿Cuales son sus síntomas? ¿Cómo evitarla?
Trataremos  de dar respuestas a todas estas preguntas, pero aún mejor… encontraremos las herramientas  en la Biblia para combatirla...


En realidad la Ansiedad, es un mecanismo de defensa que tiene el organismo ante situaciones consideradas amenazantes.
El efecto principal de la la ansiedad es mantenernos alertas y dispuestos para intervenir frente a los riesgos y amenazas, de forma que no se produzcan, o que se minimicen sus consecuencias…
Aunque esto último nos señala un lado positivo, pero totalmente  oculto de la ansiedad, lamentablemente no estamos acostumbrados o mejor dicho, no hemos sido enseñados correctamente para lidiar con ella de manera favorable para nosotros, lo que hace que en vez de ser una herramienta para auto protegernos, se convierta, como lo es actualmente, en un problema muy común.



Existe lo que se denominan “ataques de ansiedad”… estos pueden presentarse en cualquier persona sin distingo de edades… incluso los  niños pequeños, pueden padecer de ella, y por eso, no deben asociarse esos episodios a una patología como tal…

Por otro lado, si la ansiedad no se CONTROLA a tiempo, pude desencadenar en una enfermedad mental, que pude llevar incluso a la depresión, y hasta la locura…


La conjunción de todas  o de algunas de estas preguntas pueden orientarnos a determinar si estamos ansiosos o no… y las respuestas a estas mismas preguntas pueden ayudarnos también a combatir eficientemente nuestra ansiedad.


Hoy en día somos victimas de constantes ataques de  ansiedad.



El hecho de encontrarnos actualmente “encerrados” en nuestras casas por causa de la cuarentena social, necesaria para evitar la propagación del coronavirus, ha producido de manera natural y gradual, muchos ataques de ansiedad en toda la sociedad… y ninguno de nosotros ha escapado de ello…


Equivocadamente le achacamos la culpa de nuestra ansiedad al “encierro”, pero en realidad no es “la casa” la que nos produce este estado… nuestro verdadero problema está en que no hemos podido identificar claramente la causa del mismo…

La causa está en aquello que no podemos controlar… el sentir en que no tenemos control de nuestras vidas… que no podemos salir cuando queramos o hacer lo queremos… que si antes por ejemplo no visitábamos a ningún amigo o familiar, era porque no quería, porque era mi decisión, pero hoy se me impone en no hacerlo, y como todas las cosas en la vida, nada nos hace falta hasta que nos lo quitan…

Nos sentíamos dueños de nuestro tiempo, de nuestras actividades, de nuestras decisiones, y ahora nos parece como si todo eso nos lo hubiesen quitado…

Sentimos como que hay muchas oportunidades “allá fuera” que nos estamos perdiendo, como si el mundo sigue girando, pero  sin  nosotros montados en él…

Estamos desesperados por volver a nuestra vida anterior, cuando en verdad debemos entender que esa vida no volverá jamás… porque todo cambió... El mundo está cambiando a causa de todo esto… los gobiernos están cambiando sus políticas… la economía está haciendo sus ajustes en todo el mundo… y nosotros debemos también aceptar esa realidad… ya no seremos los mismos cuando todo esto finalice… Y nuestra vida no será igual tampoco…

Eso sí, el que nuestra nueva vida sea mejor o peor de lo que fue antes definitivamente depende mucho de lo que hagamos durante este tiempo de espera…



En el texto bíblico, aunque resaltamos la palabra ansiedad, no es ciertamente el punto mas relevante del mismo.


En el vs. 6 iniciamos con la palabra “Humillaos”, que denota una acción de nuestra parte. Humillarse,  es “bajarse de nivel uno mismo”, es dejar de lado el orgullo, es apaciguar ese impulso interior de querer resolverlo todo por nuestras propias manos. Esa autosuficiencia, que es  la causa principal de nuestra ansiedad. ¿como soltarla? ¿Cómo liberarnos de ella? Es un proceso definitivamente personal y voluntario. 

Cuando logramos entender que hay cosas que no podemos cambiar o controlar, estaremos en la disposición de aceptar la intervención divina en nosotros, esa mano poderosa, que no solo tiene la fuerza de resolver nuestro dilema, sino que a la larga, restaurará  (exaltará) nuestra posición.

¿Como funciona eso de la exaltación?

Nuestra exaltación, es la consecuencia directa del aprendizaje que genera el habernos sometido voluntariamente al poder de Dios… mientras que somos nosotros mismos quienes nos humillamos voluntariamente, por otro lado, la exaltación (subir de nivel) la hace Dios mismo… este es un nivel superior de conocimiento o de madurez espiritual… implica elevarnos a una posición de éxito o de superación personal… Dios siempre está dispuesto a pagar por encima de lo que nosotros estamos en capacidad de sacrificar… sacrificamos orgullo, recibiremos en cambio reconocimiento, crecimiento y madurez…


En el vs. 7 leemos “echando”, que es otra forma de decir: depositando, entregando o cediendo… y esto va en concordancia con lo anterior… nadie puede entregarle su problema a otro, hasta que no ha entendido que existen cosas o situaciones que no puede controlar… “entregar” es el paso siguiente a “humillarse”… No existe nadie en el universo mas interesado en tu bienestar que Dios mismo… ni tu madre, ni tu esposo(a), ni tus hijos, ni tu amigo(a)… nadie está mas al pendiente de tu bienestar que Él… ¿a quien le confiarías tu problema mas grande? ¿a quien le confiarías el mas pequeño? Quizás para ti exista una diferencia, pero para Él no la hay… Responsablemente puedo asegurarte que en lo personal, yo he visto la mano de Dios en ambas situaciones: En momentos verdaderamente difíciles, y en situaciones triviales… siempre que he requerido o cuando menos lo he esperado, Dios está allí interviniendo… es maravilloso saber que mientras hay cosas que uno puede y debe hacer… para todo lo demás… para lo difícil y lo trivial que esté lejos de tu alcance, Él siempre estará al pendiente de TODO…



Uno de los aspectos mas detonantes para la ansiedad es el asunto de las finanzas… que terrible situación es esta... es quizás el problemas más grande al que todos debemos enfrentarnos… y la ansiedad causada por no tener dinero, es la misma a la de “no tener el control”… ¿Por qué?… porque tenemos la convicción errónea de que al tener dinero, lo tenemos todo… podemos comprar toda la comida que queramos comer… podemos pagar por todos los servicios privados que queramos tener (internet, tv satelital, etc.)… podemos comprar todos los medicamentos que requiramos, y pagar la mejor atención medica en la clínica mas especializada que exista en cualquier parte del planeta.

Te pregunto: ¿realmente creemos esto?  … la respuesta es SÍ… aunque lo reconozcamos o no… porque es parte de nuestra necesidad interna de “tener el control”… Pero como muchas cosas, no todo lo que pasa por nuestra mente es verdad… no hay tal cosa como “tener el control de todo”… por mucho dinero que tengamos para comprar medicinas, eso no implica tener salud… hoy en día a causa de esta pandemia mundial, hasta los millonarios deben quedarse en casa para no correr el riesgo de contaminarse… porque si se contaminan, ni todo el dinero del mundo podría salvarlos…

Hay un dicho por allí que tiene bastante veracidad: “El que nada espera, por nada está ansioso…” ¿Qué esperas tú? ¿Está en tu poder el tenerlo o resolverlo? Entonces suéltalo de una vez, y como bien decimos coloquialmente… déjaselo a Dios… pero eso sí…déjaselo…

Una pregunta surge de todo esto: ¿Cómo entregarle a Dios nuestras cargas? ¿Cómo soltar la ansiedad?... La respuesta es mas sencilla de lo que esperábamos… en el libro de Filipenses 4.6, está escrito:”Por nada estéis afanosos,  sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,  con acción de gracias…”

Al parecer la clave de todo acá es la oración… pero no una simple oración… es la oración o meditación que involucra ruego por un lado y acción de gracias por el otro… el ruego, no es mas que una forma de expresar el problema que nos aqueja… hay que hablar, expresar, manifestar, declarar, etc. el problema que nos atañe… hay quienes de pronto necesitan hasta gritarlo a los cuatro vientos lo mal que nos sentimos(¡ojala uno pudiera hacerlo de vez en cuando!) … eso seria  muy liberador y terapéutico… pero no todos los problemas se pueden gritar (los demás se enterarían), y no muchos contamos con un espacio abierto (una montaña, playa, etc.) para hacerlo, pero  eso sí, siempre contaremos con ese lugar intimo y secreto donde podremos decir todo lo  que está dentro de nosotros, y esa es la oración… allí siempre Dios nos está escuchando, pero también es la oportunidad para escucharnos a nosotros mismos... Parece mentira, pero por mucho que lo internalicemos, necesitamos escuchar el problema de nuestros propios labios… está demostrado que tenerlo únicamente en la mente no  ayuda para nada... Declarar el problema no  lo resuelve, pero  abre la puerta para alcanzarlo.

Cuando podemos liberarnos de la tensión inicial causada por el problema, el siguiente paso es “dar gracias”, porque una vez abierta la puerta, estamos en la capacidad de darnos cuenta que es lo que tanto tenemos o que es aquello que podemos hacer… es cuando nos percataremos que  el secreto, no es tener mucho, si no el hacer mucho con lo que se tiene… eso solo lo podemos lograr con la perspectiva correcta… y eso es desde la posición del agradecimiento…

Muchos terapeutas  recomiendan escribir en una hoja el problema que nos causa la ansiedad, y por otro lado nos envían a escribir las cosas por las cuales nos sentimos seguros o agradecidos… es el mismo principio, solo que la Biblia sugiere la oración como mecanismo para hacerlo…

Las ansiedades son opresoras, atacan tanto las emociones como en lo físico. Muchos llegan a sentirse paralizados, declaran que el cuerpo no les responde igual, y muchas otras cosas más. Como cualquiera otra emoción mal administrada, la ansiedad puede ser represiva, invasiva y castrante…

Mientras que la declaración es un medio liberador, el agradecimiento es la forma en como fortalecemos nuestro sistema inmunológico, tanto físico como espiritual… una tiene que ir necesariamente con la otra… lo contrario a esto es como, hacerse una operación a corazón abierto y no cumplir el tratamiento post-operatorio… eso es contraproducente…

Recuerda que, siempre que hay un desprendimiento, hay un dolor asociado al mismo, por eso, tendemos a llorar cuando estamos pasando por una situación difícil, y cuando soltamos  (nos desprendemos) una carga,  como lo son aquellos problemas que nos causan ansiedad, nuestra reacción en la mayoría de los casos es llorar. Las lagrimas son la forma en como nuestro  organismo se libera también de lo que lo oprime…

En otro tipo de terapias, hay quienes recomiendan la pintura, el baile, el yoga, en fin, existen muchas formas de soltar esa ansiedad, solo que cada quien debe descubrir cual es la que le mejor le aplica.

Lo que siempre estará disponible para todos es la oración, y no hay que olvidar de incluir en ella la declaración y la acción de gracias.

Los estados de ansiedad son tan perjudiciales que pueden convertirse en patologías bien complejas, por eso yo recomiendo personalmente cualquier medio para salir de ellos, siempre por supuesto de la mano de Dios y confiando plenamente que el pude sacarnos de la situación de maneras en que nosotros ni siquiera imaginamos…

Siempre  la oración o la meditación será tu herramienta clave, pero recomiendo realizar actividades adicionales para darle un poco de relajación al cerebro y hacerlo pensar otra cosa. Tengo experiencias muy cercanas donde la pintura no solo ha calmado las “ansiedades”, sino que también ha desatado dotes artísticas maravillosas. ¿Será que dentro de ti hay un futuro Picasso o un Mozart?,  nunca lo sabrás si no intentas.

Personalmente disfruto mucho de la lectura, de las películas, y de planificar las clases y talleres que acostumbro a dictar, pero cuando me canso de todo eso, siempre tengo otra cosa mas por allí por hacer, para no quedarme sin hacer nada. Con la meditación constante y con ayuda de todo lo anterior, puedo decir que he aprendido a “torear” la ansiedad lo mejor posible

Siempre existirán cosas que te querrán desviar de este objetivo, como bien lo dice el v. 8 de la carta de Pedro que leímos anteriormente: “sed sobrios y velad…” , no hay que descuidarse, porque estamos rodeados de  elementos acusadores (diablos)  que tratarán de llevarnos al terreno de la ansiedad, y mas en estos días de cuarentena, donde la  ansiedad tiene un campo libre para actuar. Por eso mi recomendación  es que no te quedes sin hacer nada. Aprovecha el tiempo para ser creativo, no te dejes atrapar por la ansiedad. Mantente firme en la fe (confianza), resiste sin medir cuando terminará tu batalla. 

El saber que no eres el único que está pasando por situaciones similares (y hasta peores) como lo dice el vs. 9, debe ser un aliciente para comprender que no estás solo en esto, y quizás, el conocer la experiencia de otros te ayude también a encontrar el camino para tu propia solución. 

Ocúpate en aguantar y en prepararte para los cambios que vienen, recuerda que tu vida anterior no continuará, porque lo siguiente será aún mucho mejor. Piensa en el ahora, no te afanes por el mañana. Cree fielmente que todo este proceso es por poco tiempo, y que te ayudará a perfeccionarte y  a fortalecerte para los nuevos retos que tienes por delante. (vs. 10)

Hoy es el día para construirte un futuro mejor, aprovecha este confinamiento para evaluar lo que tienes y verás que hay mucho que no sabias que podías hacer, pero está atento, porque quizás lo que tengas que recomponer o perfeccionar son tus relaciones. Esta situación es una muy buena excusa para demostrarle a tu familia la importancia que tienen para ti, y lo valioso que eres tu para ellos. Hay mucho por hacer, no dejes de hacerlo… esa es la mejor terapia…

Quiero cerrar esta lección con un pasaje bíblico que coincide fielmente con nuestra situación actual:


Dios bendiga tu vida grandemente...

Pastor César González