Mostrando las entradas con la etiqueta enseñanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta enseñanza. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de octubre de 2020

Esta es... Nuestra Historia


Recientemente alguien me propuso un ejercicio muy interesante. Pidió que me imaginara a mi mismo en una edad mucho más avanzada, y con la oportunidad de escribirle una carta a mi yo del pasado. ¿Qué diría esa carta? ¿Qué cosas me gustaría  incluir? ¿Quisiera que esté llena de remordimientos o de felicitaciones? 

Antes de darte mi respuesta, te invito a que hagas tú mismo este ejercicio. ¿Qué le dirías a tu yo del pasado? ¿Qué errores le sugerirías no cometer? ¿Qué oportunidades le sugerirías no perder? ¿Qué le pedirías que cambie de tu pasado? ¿Qué cosas no? 

Creo que en muchas ocasiones este ha sido el sueño de muchos de nosotros. Poder regresar en el tiempo para cambiar algunas cosas de nuestro pasado, es mas que imposible, y de poder hacerlo, siempre nos encontraríamos con la incertidumbre, de los efectos que tendrían esos cambios en el presente ¿Mejorarán o empeorarán las cosas para nosotros hoy? Eso también es imposible de determinarlo. 

¿Qué le diríamos a nuestro yo del pasado? ¿Qué queremos recriminarle? Esto último quizás, es nuestro mayor problema en el presente, y probablemente, es el origen de muchos conflictos del momento.

Ciertamente lo que ya sucedió es imposible cambiarlo ahora, solo nos urge resolver el problema existente, entre nuestro pasado y su relación con nuestra vida hoy.

No estamos en la posición de resolver el pasado, sino más bien de reconciliarnos con el. Somos lo que hemos vivido, las experiencias malas y buenas, así como las decisiones que hemos tomado.

Esto es parte de lo que somos… Esta es Nuestra Historia



Todo lo que hoy somos, está vinculado a nuestra propia historia.

Ineludiblemente hay partes de nuestra historia, con las que quizás no nos sintamos cómodos o que nos sean totalmente vergonzosas. Incluso, es probable que a la fecha, te sientas definido u otros lo hayan hecho por causa de esas situaciones, pero eso no implica que deba seguir siendo así.

Nuestra historia personal está llena de muchos desaciertos, de decisiones y juicios de valor equivocados, incluso de experiencias difíciles y de las cuales no nos atrevemos hablar con nadie más. Pero es nuestra historia, y es parte de lo que somos.

Partimos de la necesidad primaria de aceptar lo que hoy somos, y sobretodo lo que podemos llegar a ser.

No hay forma de cambiar lo que hemos vivido hasta ahora, pero tenemos la oportunidad de reconciliarnos con eso, y seguir adelante construyendo un mejor presente para nosotros mismos.

Muchos se obsesionan por tratar de borrar las huellas de su paso por algunos eventos de la vida, creyendo que lo podrán lograr. Incluso hay quienes ofrecen soluciones mágicas o terapias alternativas, como un medio para intentar borrar de la mente, aquellos eventos desagradables o traumáticos del pasado. Pero eso es imposible.

Por más que queramos, no podemos simplemente borrar de nuestra memoria lo que nos ha pasado. Por muy grave que esto sea, siempre estará allí en nuestro recuerdo, y aunque no lo tengamos presente, buscará emerger en cualquier momento en que nos sintamos mas vulnerables o se manifestará a través de nuestras actitudes.

¿Cómo lidiar entonces con esa parte de nuestra historia con la que no nos sentimos tan a gusto? ¿Cómo enfrentar los recuerdos de un pasado traumático?

La respuesta está en: Reconciliarnos con nuestra historia.

Tan diferentes como son la tierra y el cielo, así también lo es el pasado del presente. Dios dispuso reconciliarlo todo, incluso a ti, con tu historia.

He visto como los terapeutas profesionales, conducen a sus pacientes en la reconstrucción de esos eventos traumáticos de manera consecuente. ¿Por qué hacen esto? ¿Por qué someten, por ejemplo, a una victima de violación a revivir ese momento? La razón de esto, es porque ellos saben que los recuerdos no pueden ser borrados, y que la única forma de enfrentar estos traumas, es cambiar la relación que tenemos con ellos en el presente.

No se trata de volver bueno lo que evidentemente es malo. No se trata de cambiar el hecho, sino la actitud de la persona para afrontar ese recuerdo. Lo que se intenta es llevar a la victima de una posición vulnerable, a una de emponderamiento, de tomar control de esos recuerdos y verse así misma como una sobreviviente, con la capacidad de seguir adelante, a pesar de lo que le sucedió. Esto por supuesto, no es un resultado que se da de la noche a la mañana, y lo expuesto aquí, es apenas un resumen muy superficial de todo el trabajo que se lleva a cabo para alcanzarlo.

Lo que hay que destacar, es la importancia de reconciliarnos con nuestra historia, que parte principalmente de aceptarla. ¿Por qué es tan importante esto? Lo que muchas veces no nos permite avanzar en nuestra vida, es que vivimos con la inconformidad de lo que somos.

Eso nos hace mirar mucho al pasado, como buscando cambiarlo o resolverlo. Quien mira mucho hacia lo que ya pasó, es porque siente que aún existen cosas pendientes o que están a la espera por nuestra intervención en el pasado, para que las resolvamos. Eso es una evidencia de que no estamos reconciliados con nuestra historia.

“Si no hubiese hecho esto…”, “si hubiera actuado de una forma distinta…”, “si no  hubiera dicho lo que dije…”, etc. Todas esas son algunas de las muchas veces que revisamos nuestro pasado con inconformidad.

No quiero ser mal interpretado en este punto. Estoy muy de acuerdo, que hay cosas que se pueden reparar o redimir de nuestro pasado, pero las soluciones que vayamos a ejecutar, no pueden hacerse solo al nivel de la mente y los recuerdos. Las soluciones que necesites aportar la debes hacer en el ahora y de forma concreta.

Lamentarse, enojarse o regodearse en el pasado no acarrea soluciones sino desdichas.

Aceptar tu historia, es aceptarte a ti mismo, y en la medida que lo hagas, los demás también lo harán.

Si por ejemplo, estás pensando en iniciar una nueva relación, es importante que te aceptes a ti mismo primero, antes de poder tener la capacidad de hacerlo con el otro. Cuando dos personas se casan, lo hacen también con la historia del otro, con sus antecedentes buenos y malos, con el efecto de sus relaciones anteriores.

Nadie llega en blanco a una relación, pero puede ser que, a pesar de sus traumas y sus sufrimientos, su historia puede estar plagada también, de muchas luchas y aprendizajes sobre esas situaciones. Esa es la parte de la historia que necesitamos saber.

Un consejo. No te relaciones sentimentalmente con personas que no han aprendido a superar exitosamente sus relaciones anteriores, recuerda que te unes a esa historia y que te arriesgas a sufrir mucho. No te expongas al asumir el papel de doctor, psicólogo o terapeuta. Tú necesitas mejorar tu historia, no complicarla.

Jamás olvides que tu historia tiene un pasado, pero que aún mejor, tiene un presente brillante y un futuro mucho mejor, que aún no está escrito.

Tu historia aún se está escribiendo, y tú eres el autor de la  misma.



Etimológicamente, la palabra pecado significa: errar en el blanco (equivocarse).

¿Quién no se ha equivocado alguna vez en su vida? Reconocer esto es vital para sanar la relación que tenemos con nuestra historia.

Luego de aceptar tus errores, tus malas decisiones y las circunstancias adversas, que te llevaron a ser la persona que hoy eres, el siguiente paso para sanar tu historia es el perdón.

Perdonar es la clave para relacionarnos de manera correcta con nuestro pasado. Una de las cosas por la cual es difícil perdonar, es que muchas veces no estamos conscientes de qué y a quién perdonar.

El qué, solamente lo podemos determinar nosotros mismos, y muchas veces no nos percatamos de su existencia, porque la mayoría de las veces lo relacionamos con nosotros mismos.

Créanlo o no, muchas de las personas que han vivido con la sombra de una violación, se han sentido culpables por lo que les sucedió. Esa posición de victima indefensa, en vez de causarles comprensión o justificación para sí mismo, muchas veces se vuelve en su contra, causándoles la sensación de culpabilidad, la cual, de no ser tratada a tiempo, puede muchas veces llevar al suicidio.

Para sanar tu historia, debes primero perdonarte a ti mismo.

Muchos piensan que esta es la última etapa del perdón, pero yo la concibo como la primera. Si no puedes perdonarte a ti mismo, es muy difícil que aceptes el perdón de otros, y mucho más, el perdonar a los demás.

Incluso el aceptar el perdón de Dios es más difícil, cuando tú no puedes hacerlo contigo mismo.

Reconciliarte con tu historia, pasa primero por aceptarla y luego por perdonar cada capitulo en tu vida que te es incomodo, adverso y trágico.

La única constante en tu historia eres tu mismo, eres el protagonista y muchas veces el autor de cada episodio. Tus decisiones, afectos, compromisos, eventos y/o circunstancias, añaden un evento más a tu historia.

Si miras hacia atrás, y aún te duele o te enoja aquello que te dañó tanto en el pasado, es porque aún no te has reconciliado con el. Hay eventos que por ser muy traumantes, son tan difíciles de olvidar, que con tan solo un pequeño recuerdo, puede hacernos estremecer en cada fibra de tu nuestro ser. Sentir eso no nos hace malas personas, ni mucho menos enfermos mentales. Es tan solo el indicio de que hay mucho todavía que hacer en el presente, para avanzar hacia el futuro.

Debes aprender a perdonarte a ti mismo, por ese matrimonio fracasado,  por las malas decisiones en cuanto a tu familia y al trabajo, por los negocios mal habidos, por la mala gestión de tus emociones, por la falta de interés en los tuyos, por la infidelidad, etc.

¿Por qué crees que deberías pedirte perdón? Creo que lo principal sería, pedirte perdón por culparte de todo, y por no aceptar tus errores como un aprendizaje para ti.

¿Cómo te ves hoy? La respuesta de eso determinará como has sanado en relación con tu historia. Normalmente nos vemos (y nos juzgamos) a nosotros mismos, según lo que hemos vivido.

Afortunadamente, Dios es Eterno, es decir, que no está determinado por el tiempo, por lo que Él, no nos ve según nuestra historia, sino que lo hace desde la óptica de su diseño. Esa es una ventaja que debemos aprovechar, y así aprender a perdonarnos a nosotros mismos.

Es importante reconocer que cualquier error que hayamos cometido en nuestra vida, por muy grave que sea, jamás podrá afectar la visión que Dios tiene de nosotros. Él nos ve uno consigo mismo. ¿Cómo te ves tú en relación con Él?

Vernos como Dios nos ve, es la mejor forma de reconciliarte con tu historia, porque evitará que lo hagamos desde la perspectiva de los errores que hemos cometido.

Lo que has vivido es parte de ti, pero no determina lo que puedes ser. Tú eres mucho más grande que lo que ha sido tu historia hasta ahora.

Fuiste diseñado a la perfección, y ningún error del pasado puede alterar tu diseño.

Líbrate de la frustración que lleva consigo el pasado. Perdónate por aquello que no lograste o que salió demasiado mal.

Enfócate en escribir los mejores capítulos para tu vida, en base a la aceptación y al perdón.

En mi introducción, comenté que me propusieron un reto acerca de escribir una carta para mi yo del pasado, y quedé pendiente en darte mi respuesta:

He aprendido a estar en paz con mi historia, a pesar de todos los errores cometidos, y estoy tan feliz por lo que he alcanzado hasta ahora, que si pudiera tener a mi Yo del pasado frente a mi, primero le daría las gracias y luego lo felicitaría. 

Aprender a vivir con los desaciertos, pasa también por aceptar sus consecuencias.

No podemos devolver los años de infelicidad a una pareja decepcionada de su matrimonio, pero si hay la oportunidad aún en sus corazones, pueden trabajar con ayuda, en escribir nuevos y mejores capítulos a su historia.

Debemos aceptar que hay cosas que nunca fueron para nosotros, y entender que eso a la final ha sido bueno para nosotros. También es importante entender, que dentro de todas tus malas decisiones, siempre hay un punto desde donde aprender y emprender mejores cosas.

Somos nuestra historia y no tenemos hoy nada de que avergonzarnos, solo tomar de lo sucedido e impulsarnos a ser una mejor versión de nosotros mismos.

Puede que hayamos cometidos muchos errores en el pasado, pero para quien ve las cosas de una manera distinta, los errores pueden convertirse en experiencia, y éstas a la vez, se transforman en un aprendizaje.

Te invito a convertir esas experiencias en momentos de aprendizaje, tomando lo mejor que puedas de la situación,  y aunque te duela mucho al principio, mírate a ti mismo como un sobreviviente, como un triunfador, en esa y en cualquier circunstancia, por muy cruenta y difícil que sea de recordar o mencionar.

Apégate al perdón. No le des el poder de destruirte a las circunstancias del pasado, tampoco a quienes te hicieron daño. Pero eso sí, empieza por ti mismo.

Tú eres mucho más de lo que fuiste hasta ahora, tu pasado no te define, porque tu historia aún no se ha escrito del todo.

Sigue escribiendo nuevos y mejores episodios para tu vida…


Espero nos sigas leyendo

Muchas bendiciones

Pastor César González



domingo, 27 de septiembre de 2020

El Poder de decir: TE AMO

 



Soy aficionado al cine, así como a la lectura y compartir largas horas de tertulias con familiares y amigos; por eso es muy común en mi hogar, encontrarnos alrededor de la TV, disfrutando de una buena película y/o un programa en particular.
 
Confieso que soy algo sensible a las películas con dramas familiares, a esos que tocan lo más profundo del corazón.
 
Previo a escribir para esta oportunidad, me tope con una escena muy conmovedora de un programa de TV, que me hizo reflexionar mucho, así como también me hizo derramar algunas lágrimas.
 
En la película, un hombre se debatía entre la vida y la muerte en una cama de hospital, y como ultimo recurso debían ponerlo bajo sedación para poder aplicar un tratamiento, que posiblemente le salvaría la vida o del cual no sobreviviría.
 
Por el solo hecho de no saber si despertaría para poder ver nuevamente a su familia, pidió (a pesar del dolor) que se le permitiera retrasar un día más el tratamiento para poder dejar todas las cosas arregladas en caso de fallecer.
 
Pero lo que mas deseaba este hombre, era pasar un tiempo de calidad con su familia, y decirles todo aquello que había en su corazón, antes de que no hubiese más tiempo para hacerlo de nuevo.
 
El hombre abrazaba a su hija pequeña, y a su esposa, y les pedía que no olvidaran que él las amaba. De hecho y por un largo rato, esas eran las únicas palabras que salían de sus labios.
 
¿Cuántas veces hemos visto una escena así? ¿A quien no se le ha arrugado el corazón viendo a un padre despidiéndose de su familia como si fuese la última vez que los verá?
 
¿Cuántos de nosotros hemos perdido la oportunidad de decir aquello que queríamos a una persona especial, pero a causa de lo súbito de las circunstancias no pudimos hacerlo? ¿Cuántos hemos tenido la  oportunidad de decirle a la gente que amamos, lo que significan para nosotros, y lo hemos dejado pasar? ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de no decirlo?
 
¿De cuánto tiempo crees disponer, antes de que ya no tengas esa oportunidad?
 
No sé en que momento, ni porque razón, la expresión: TE AMO, se convirtió en un tipo de frase prohibida.
 
Erróneamente, hemos asumido una especia de vergüenza o de incomodidad colectiva ante esta frase, que por el contrario, debería ser de uso común para todos nosotros, pero que muchas veces es ridiculizada y considerada cursi, hasta el extremo de llevarnos a cohibirnos de expresarla públicamente.
 
¿Por qué nos cuesta tanto decirlo? ¿Qué razones ocultas hay para no decirla con libertad? ¿Por qué nos cohibimos de expresar algo que sentimos?
 
Te propongo que avancemos juntos en este tema, y descubramos El Poder de decir: TE AMO…




La escena con la que iniciamos nuestra tema en el día de hoy, trajo recuerdos a mi mente sobre una película del 2007, llamada Post Data: Te Amo, la cual trata también sobre un enfermo terminal, quien deja a su viuda, un conjunto de cartas, donde le indicaba todos los pasos que debía seguir para poder continuar su vida sin él. Cada carta terminaba con esa frase.

Lo curioso de estos casos, al igual como en la vida real, es que la mayoría de las personas tendemos a expresar el afecto que sentimos, una vez que entendemos que ya no hay tiempo de más para hacerlo, o simplemente porque nos sentimos vulnerables.

Es muy triste como hoy día, hay parejas y familias enteras que no se prodigan afecto de manera frecuente. En cambio, son más las manifestaciones de queja e inconformidad que salen a relucir, aún de forma pública y ante extraños.

¿Por qué sucede esto? Estoy consciente, que hasta este momento hemos hecho muchas preguntas, sin haber respondido ninguna, pero irremediablemente, así como pueden existir distintos tipos de personas, en la misma forma hay infinidad de respuestas a las mismas.

En mi observación particular, por medio de las consejerías realizadas tanto a parejas como a familias enteras, he encontrado entre muchas otras circunstancias, una causa común para no decir: TE AMO.

Las respuestas a esto último y a casi todas las preguntas que hemos formulado, se encuentran en el ambiente familiar donde fuimos criados.

 Existe una dependencia primaria a los valores infundidos en el hogar. Si mamá y papá, nunca expresan su amor de manera recurrente entre ellos y con sus hijos, estos, verán las palabras TE AMO, como algo sumamente extraño o que solo se ve en las películas asociado al contexto privado de la pareja.

 En mi hogar, nos hemos dado a la tarea de infundir las expresiones de cariño de forma natural, tanto entre mi esposa y yo, como con nuestro hijos. No hay momento específico para dar un abrazo, besar o manifestarlo de forma verbal.

Soy padre de dos varones, y eso, a la vista de muchos, pudiera complicar o causar que las manifestaciones de cariño se reduzcan. Esa es una de las excusas mas utilizadas por muchos papás para no brindar amor a sus hijos, y eso constituye tanto una mentira, como una trampa en todo su esplendor.

Mi hijo de 7 años es un niño muy cariñoso. Una vez que se levanta por las mañanas, nos busca a su madre y a mí, para darnos un abrazo a cada uno. Pero no solo en las mañanas, porque a veces pierdo la cuenta de todas las veces que el lo hace durante el día. ¿Por qué lo hace? Yo les daré la explicación.

Desde que nació, mi hijo menor siempre recibió de  nosotros todas nuestras manifestaciones de amor, tanto físicas como verbales. Muchos consideran que eso es normal mientras son bebés o hasta que comienzan a ir a la escuela, pero para nosotros ha sido una constante de todos los días, sobretodo porque desde siempre, él ha manifestado una disposición y facilidad para expresar sus emociones.

En respuesta al amor recibido desde pequeño, mi hijo no ve el abrazo como una “cosa extraña” sino como una expresión natural, que tiene la libertad de hacer, para mostrar su afecto.

Con respecto a nuestro hijo de 14 años, su personalidad no es de abrazar a cada rato, sin embargo, cuando está feliz o muy agradecido, lo manifiesta libremente por medio de ese gesto, y lo más importante, es que no reniega ni huye del abrazo que otra persona le brinda.

Muchos creen que por criar varones, hacer este tipo de manifestaciones de afecto, pudiese causar alguna desviación en su preferencia sexual, pero a todos los que piensan así, les invito a que revisen las estadísticas, y encontrarán todo lo contrario. La mayoría de los problemas devenidos en desviaciones de las conductas sexuales, surgen en ambientes opresivos, carentes de afecto o cariño, con ausencia de una figura paterna sólida y/o por situaciones de carácter abusivo.

En ninguno de los casos, el exceso de amor o de manifestaciones de afecto hacia los varones (por ejemplo) ha sido el detonante de las desviaciones sexuales, por el contrario, me atrevería afirmar que producen un efecto totalmente opuesto.

En pocas palabras, estamos criando hombres, sanos emocionalmente y sensibles al afecto recíproco. Hoy en día, con tanta falta de valores, necesitamos levantar una nueva generación de hombres, que sean padres y esposos amorosos, pero sobretodo comprometidos.


¿Qué es entonces el amor?

El término amor no tiene en sí mismo una connotación sexual, y si así lo fuera, ¿por qué hay parejas entonces que les cuesta decirse: TE AMO?

Presumo de entender, que lo que mas cuesta con estas palabras, es la concepción (no errada) de que en sí misma, esta frase encierra mas de lo que aparentemente vemos.

Amar es comprometerse. Es un concepto que está más allá de una emoción. Amar es una decisión de todos los días.

Aunque no trataremos el tema del amor como concepto en este articulo, quiero que entiendas, que el problema que tenemos con el amor, radica principalmente, en que no sabemos lo que en realidad significa.

En definitiva, lo que entendamos por amor, es lo que nosotros manifestaremos a otros o trataremos de ocultar a los demás.

 

¿Porque es importante decir TE AMO?

Voy a proponerte en este punto un ejercicio. Toma papel y lápiz, y escribe para ti mismo cinco (5) pensamientos o emociones que tú sientes, cuando alguien especial para ti te dice: TE AMO.

(Tómate tu tiempo antes de continuar la lectura)

A continuación expondré varias de las razones más comunes que yo he encontrado, por las cuales creo que es importante decir TE AMO:

  1. Eleva la autoestima de ambas personas.
  2. Conforta y a la vez estimula al que escucha, haciéndolo sentir que es importante para alguien más.
  3. Condiciona tanto al emisor como al receptor, para activar una comunicación más afectiva.
  4. Rompe con los temores que tenemos acerca del amor.
  5. Crea una conceptualización particular del amor en las mentes de los involucrados.
  6. Consolida la sensación de cercanía y unión.
  7. Mantiene y fortalece el vínculo afectivo.
  8. Genera confianza.
  9. Activa las hormonas del placer y felicidad.
  10. Promueve un ambiente de concordia y entendimiento.

 

Compara tu lista con la nuestra, y si tienes alguna razón que nosotros no hayamos incluido en esta, por favor compártela, a través de cualquiera de nuestros canales de comunicación listados al final de este articulo.

Hay mucho poder en una sola frase.

Desde el día que nos casamos, tengo un juego con mi esposa que hacemos casi todos los días. Puede ser en la mañana o en cualquier momento del día, cuando la agarro por la cintura, y mirándole firmemente a los ojos, le pregunto: “¿Te he dicho hoy que TE AMO?”. Parte del juego es que ella responda: “No”, para que yo le diga: “No olvides que TE AMO”, a lo que ella finalmente responde: “Yo también TE AMO”.

Las respuestas pueden tener más o menos palabras, pero siempre terminan igual. ¿Por qué lo hacemos? Porque es nuestra forma de recordárnoslo todos los días, es la manera en como les decimos a nuestras mentes lo importante que somos el uno para el otro.

Hay muchas cosas que puedes hacer con tu pareja, pero algo que nunca debes olvidar es decirle que la amas.




Hay un poder grande en esa frase. Como ya dijimos antes, hay razones más que suficientes para darle el valor y el lugar, a las expresiones de nuestro amor a los seres que amamos.

Y eso involucra a todo el mundo, recuerda que el amor no es sexual, el amor es algo más, es espiritual, tiene vida propia. El amor es un reflejo de la naturaleza de Dios en nuestras vidas.

Nuestros hijos, padres, abuelos, pareja, amigos, compañeros, etc. Todos necesitan saber que les amamos, que son importantes para nosotros.

Todos merecemos escuchar un TE AMO sincero. Nuestros sentidos están conectados al cerebro de forma directa. Lo que escuchamos tiende a ser parte de lo que pensamos, y eso nos convierte en lo que somos.

Cuando mi niño pequeño comenzó a decirnos TE AMO, no fueron las primeras palabras que utilizó. Por alguna razón que no entendemos, o por haberlo escuchado de alguien más, él comenzó diciendo: “Te Quiero”, y cuando le preguntábamos el porque de esa frase, nos respondía que solo su mamá me podía amar a mi y yo a ella. ¿Dónde lo aprendió? ¿Quién se lo dijo?

A su corta edad, ya estaba influenciado por el mismo concepto erróneo del amor. A veces estoy por creer (y casi asegurar) que hay pensamientos y estructuras mentales que se transmiten a través de la genética. Necesitamos cambiar la genética de los pensamientos, por eso urge formar nuevas generaciones con actitudes más exitosas.

Muchos pensarán que le damos demasiada importancia a las palabras, lo que estas personas no entienden es que, las palabras tienen poder. Si no fuera así, no hiciéramos afirmaciones positivas sobre nosotros mismos. “Yo sí puedo” o “Yo lo voy a lograr”, también son palabras, y sin embargo las usamos para darnos ánimo, para condicionar nuestra mente para el éxito. ¿Son las palabras importantes? Muchísimo.

Un “Te Quiero”, jamás se sentirá igual que un TE AMO. Si fuera así, las personas no tendrían problemas en decir lo segundo, sin embargo, están propensas a decir más fácilmente Te Quiero.

Cada quien sabe los procesos mentales que se producen en su interior, pero hay una parte de nosotros que requiere hacerse consciente de esto.

Debemos dejar de temerle al amor en todo sentido. Es como si tratásemos de mitigar el posible sufrimiento que nos causaría una ruptura o decepción, minimizando el afecto que sentimos. Le enviamos una información al cerebro de que es mejor querer que amar, para así evitar el sufrimiento.

Imagínate si viniésemos de familias disfuncionales o de hogares violentos. ¿Cuál sería nuestra perspectiva acerca del amor? Seguro no dejaríamos espacios para creer y desarrollar el amor, de allí que el temor, nos lleva a no explorar su máxima expresión en nosotros, y por eso decir un TE AMO es una cosa muy difícil.

Así como lo que oyes, puede modificar tus pensamientos, cuando hablas ocurre lo mismo, porque cuando lo haces, tus oídos estás atentos a tus propias palabras, y eso modifica tu mente, y por ende tus acciones.

Cuando dices TE AMO, quien lo escucha primero eres tú, porque tus oídos están más cerca de tu boca, que los de la otra persona. Decir TE AMO te ayuda primeramente a ti, a tu forma de pensar.

Si aún piensas que TE AMO es una frase demasiado extraordinaria (y lo es) como para decirla tan libremente, entonces ¿Por qué negarte a vivir extraordinariamente todos los días?




Recuerda que lo que nosotros creemos es precisamente lo que tendremos.

Te reto a que cambies tu manera de pensar acerca del amor, y usa esta poderosa frase todos los días de tu vida.

¿Amas a tu pareja, a tus hijos, a tus padres o a tus amigos? ¿Por qué no decírselos? No sigas alimentando la falsa creencia de que decir TE AMO está prohibido.

Créelo, y ama sin reservas, pero sobretodo, has que los otros lo sepan.

Es muy probable que a ti no se te dé mucho eso de hablar de tus sentimientos, que eres mejor haciendo cosas por los demás para demostrarles cuanto les amas. Eso no está mal, pero ten presente siempre que no todos entenderán lo que quieres decir a menos que se los digas.

No es solamente amar, es importante hacerte entender.

Hay muchas cosas que damos por sobrentendidas, no significa que los demás sean ignorantes o que no sean capaces de darse cuenta de la forma especial en como tú los amas, el problema está en que no todos manejamos los mismos conceptos ni los mismos códigos.

¿Quieres que sepan cuanto les amas? Díselos, estoy seguro que no te arrepentirás.

Multiplícate en abrazos, en caricias y en obras para los seres que amas, pero no olvides las palabras, ellas tienen mucho poder.

Activa la mente de tus seres amados, has que germinen en ellos las acciones y las palabras, que cambiarán los pensamientos de todos uds.

Tan solo comienza, diciendo TE AMO.

Por cierto, ¿Les he dicho alguna vez que les amo?, si no lo he hecho, espero sepan disculparme, porque los amo desde lo mas profundo de mi ser, aún sin conocerles.

Espero que vivas feliz, que ames con todas las fuerza de tu corazón y que abras tu boca para decirlo…


Muchas bendiciones…  

 

Pastor César González

 

De bono les obsequio uno de mis versos…


 

El Porque Decir Te Amo

 

Te amo, porque existes, por ver el sol cada día,

Por rendirte a mis favores, por irradiar tu alegría,

Por celar cada instante conmigo, por curtir de mí tu vida,

Por llenarme de emociones, por darme aún lo que no pedía.

 

Te amo, es un sendero, que recorro para estar contigo,

Es la llave que abre el cofre, de tu tesoro escondido,

Es lo que me quita la vida,  mientras en ti resucito,

Es el gozo callado, de todo lo que en ti vivo.

 

Por eso el Te Amo, se volvió un decir fascinante,

Un abreboca a tu boca, por demás cautivante,

Esa, que de manjares lisonjeros, me trae expectante,

Un Te Amo, que solo en un beso, puede confortarse.




miércoles, 9 de septiembre de 2020

El Efecto Espejo


Muchos de ustedes nos han pedido que tratemos el tema de la tolerancia y de la convivencia familiar, porque para muchas familias ha sido difícil y cuesta arriba mantener la armonía, sobretodo al tener que convivir "encerrados" continuamente por 24 horas durante los 7 días de la semana, aunado esto a los diferentes caracteres y personalidades que se conjugan dentro de un mismo  hogar. 

Es posible que antes de la pandemia ya no se llevaran muy bien, y por causa del confinamiento las cosas han empeorado. Por otro lado, es posible que todo estuviese bien, hasta que llegó el encierro, lo cierto es que, en algún momento nos ha tocado decir ¡VOY A EXPLOTAR!

Puede suceder que nuestras explosiones o lo que nos disgusta vaya de cosas tan tontas o muy complejas. Cualquier cosas puede originarla, desde el hijo respondón (falta de respeto), la toalla en el baño que nunca recogen (desorden), el que quiere ir a la calle en pandemia (desobediencia), el que te dice mentiras en la cara, lo duro que puede ser tu pareja (inflexible), el sarcasmo de un vecino, la apatía (indiferencia) de tu mejor amigo, etc. 

Todo esto y mucho más, pueden ser los "disparadores" de tu ira, rabia o impotencia. 

¿Que pensarías si ahora te dijera que lo que ves en el exterior es el reflejo de lo que hay en tu interior?, es decir, que la falta de respeto, el desorden, la desobediencia, la mentira, la inflexibilidad y la indiferencia no están afuera sino dentro de nosotros, ¿Cómo cambiaria tu forma de ver la vida?

Sí, así como lees, pero hoy quiero que dejes de juzgarte y presionarte por no ser "la mata de la tolerancia" o "la tolerancia en pasta", quiero mostrarte que no todos los episodios causantes de nuestros malestar han dependido de ella, sino mas bien de esas sombras que nos desagradan de nosotros mismos y que no hemos sanado aun, pero que se siguen proyectando en el otro para que podamos verlas y aprender de ellas.
 
Cuando llegamos al mundo, no conocemos división entre nosotros y aquello que nos rodea. Es con el tiempo, y en la medida que crecemos, que esa línea divisoria entre el "Yo" y lo que nos rodea se va creando en nuestra mente. Cuando un bebé se encuentra ante un espejo, no se reconoce así mismo en la primera oportunidad. Esto solo sucede luego de un tiempo, y este proceso de auto reconocimiento  es fundamental para que el YO pueda formarse y así afirmar su propia identidad.

Esa capacidad de vernos "reflejados" a nosotros mismos en un objeto, es también una forma en la que nuestra mente, juega a proyectarse a si misma a través de otros. 

Tendemos sutilmente a proyectar nuestros propios conflictos, los procesos internos de debate, nuestras situaciones irresolutas y los sentimientos bloqueados. Esto se conoce como proyección sicológica o efecto espejo, y nos permite, a modo de defensa, atribuir a otros, sentimientos, pensamientos, creencias y acciones propias que nos resultan inaceptables o que rechazamos. 

El efecto espejo, es un mecanismo de defensa de nuestra mente, en donde una herida emocional causada en cualquier etapa de nuestra vida, queda almacenada en nuestro subconsciente, y al surgir un evento que nos recuerde esa herida que rechazamos, sin percatarnos, la mente busca la forma de poner fuera de nosotros eso que no toleramos, para así preservar nuestro equilibrio.

Hacernos conscientes de este proceso de proyección puede ayudarnos a conocernos más, al hacernos responsables de nuestras reacciones.

Voy a permitirme ilustrarte esta situación a través de un cuento:

Hace tiempo, en un pequeño pueblo, había una casa abandonada. Cierto día un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por uno agujero a la casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta semiabierta; lentamente se adentró en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían mil perritos más, observándolo tan fijamente, así como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y al levantar sus orejas poco a poco, los mil perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y les ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto se quedo pensando para sí mismo: “¡que lugar tan agradable... voy a venir mas seguido a visitarlo!".

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto se sintió amenazado, ya que lo estaban viendo de una manera agresiva. Posteriormente comenzó a gruñir, obviamente vio como los mil perritos le gruñían a él también. Comenzó a ladrarles ferozmente, y los otros mil perritos le respondieran de igual forma. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: "¡que lugar tan horrible es este nunca mas volveré a entrar allí!".

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: la casa de los mil espejos.

¿Alguna vez te ha molestado enormemente la forma de actuar de otra persona, cuando ésta hacía algo con lo que tú no estabas de acuerdo? ¿Qué es eso que tanto te molesta del otro?

La convivencia familiar no es nada sencilla, y en estos tiempos de confinamiento por tanto tiempo a causa de la cuarentena, es donde se suelen desencadenar disputas de manera frecuente, por que hay unos miembros de la familia que son por ejemplo muy ordenados y limpios, y otros que no lo son tanto. Si eres una mamá o papá súper ordenado, que necesitas tener todo perfecto y vives con hijos desordenados, seguramente te asalte la rabia con frecuencia.

Si un hijo, la pareja, el jefe o un amigo, despierta en nosotros emociones desagradables, aunque no lo sepamos, probablemente, somos victimas del reflejo que hace nuestra mente de algo que está en nosotros mismos, y que no queremos o estamos incapacitados para verlo de momento. Esto es algo con lo que nos urge trabajar. 

Esta capacidad de reflejarnos en otros, no necesariamente tiene que ser algo malo, y en algunos casos particulares podemos producirla de manera consciente.

Un ejemplo de esto son las relaciones de pareja y de amigos. Te confieso que si hubiese conocido todo esto hace unos años atrás, me hubiese ahorrado muchísimo sufrimiento, y es que yo, como cualquiera, sostuve relaciones con personas en donde la pasé muy mal, y tal como les narre en el cuento, veía siempre muchos perritos ladrándome y gruñéndome sin saber porque. En el caso de mis parejas sentimentales, éstas siempre reflejaban mentiras, maltratos e infidelidades. 

Ante esta situación, he aprendido que, cuando nos encontramos con alguien deshonesto, en lugar de juzgarlo, debemos aprender a redirigir muchas veces, el foco hacia nosotros mismos y preguntarnos ¿hay algo en mi vida que no es del todo honesto? O si nos encontramos con alguien con despropósito o sin visión de la vida (los cuales abundan), debemos voltear el foco hacia nosotros y preguntarnos sinceramente: ¿en que áreas no tengo claridad de lo que quiero para mí? En el caso de que nos crucemos con alguien que falte a nuestro  respeto, volvámonos hacia nosotros mismos y preguntémonos: ¿me respeto a mi mismo aún por encima de lo que lo hacen los demás?

En la actualidad estoy felizmente casada con Cesar, y si tuviera que describirlo en una palabra seria "Fiel". Es un hombre fiel a Dios, a si mismo, a sus valores y principios, a sus amigos y a su pareja, y cuando él llegó a mi vida supe comprender que esa fidelidad en su corazón, no me era ajena, porque también habitaba dentro de mi, de alguna forma. Él era un reflejo de mi misma en ese sentido, y allí fue cuando más lo amé. Te pregunto: ¿Qué refleja tu pareja de ti?

Es importante elegir un amor que refleje todo lo bueno que tu eres.

Creemos en el principio de que un matrimonio feliz, produce hijos felices, y ese ha sido siempre nuestro norte como pareja y familia. Mi esposo siempre me repite la frase: "Primero debemos asegurarnos que tú y yo estemos bien, antes que cualquier cosa, eso es lo que garantizará que todo lo demás (hijos incluidos), también lo estén".

Muchas parejas concentran la atención en el cuidado y protección de los hijos, descuidando en el proceso su matrimonio. Eso es un error. Un matrimonio feliz, genera un ambiente de felicidad en el hogar, lo cual redunda en hijos felices. 

Nuestro hogar es el reflejo de lo que somos como individuos, por eso es importante armonizar como pareja para poder reflejar en la misma intensidad y sentido. Un matrimonio, donde cada quien proyecta de manera distinta, genera confusión en el hogar, y repercute en la personalidad de los hijos. 

Por eso, la felicidad de tu familia, es un reflejo de la tuya. 

Lo mismo se produce con las amistades. En toda relación hay quien refleja o "influye" más fuertemente en otros. De allí que siempre existirán personas que intentarán imitarte, como también habrá quienes no soportarán el peso del reflector sobre sus vidas. 

Por eso es importante, encontrar esos amigos que puedan vibrar o reflejar en tu misma frecuencia, esas almas gemelas, que te hacen ver a ti mismo muy bien, así como ellas se sienten bien reflejadas en ti. Son ese tipo de personas con las que puedes sentirte tú mismo, y que forman esa parte de tu vida que es irremplazable. Sé que son muy difíciles de encontrar, y que son escasas, por eso hay que buscar con mucho cuidado y atesorarlas aún más.

En la medida que reflejemos en nosotros lo bueno, puro, lo honesto, lo amable, lo justo, lo amoroso, lo apacible; de esa misma forma obtendremos la repuesta de los demás y conectaremos de manera efectiva con gente acorde a esos principios.

Cuando veas en otras personas esas cosas que te desagradan o detectes algún posible disparador, que generen en ti una reacción fuerte de rechazo pregúntate: ¿es esto realmente suyo o es completamente mío? La respuesta a  esto, te permitirá hacerte responsable de tus sentimientos, para poder resolverlos y contribuir a relaciones armoniosas.

Cuando hablamos de otros, no nos damos cuenta, pero estamos hablando de nosotros mismos.

Cada vez que algo me moleste de otro, debo preguntarme ¿Qué ha venido a recordarme o enseñarme? 

El verdadero autoconocimiento, es darnos cuenta que, aquello que reflejamos en los demás, es realmente algo que habla sobre nosotros mismos, aunque nos cueste admitirlo.

Para alguien desconectado de su esencia, todo lo que le recuerde una herida propia, va a ser motivo de juicio, crítica y separación.

¿Qué criticas? ¿Qué juzgas? ¿Qué te hace excluir a la gente?

Mientras vamos descubriendo y sanando esas partes de nosotros que rechazamos y las vamos re-integrando a lo interno, mejor nos vamos a sentir, seremos más tolerantes y comprensivos con nosotros mismos, y con los demás.

Sé que para algunos resultará difícil de aceptar y comprender que, todo lo que me molesta o me agrada en el otro, no está fuera, sino que está dentro de mi, pero si te detienes a pensarlo un poco, te darás cuenta de que por ejemplo, en un sentido positivo, lo que te agrada de otra persona suele ser un reflejo de la percepción de ti mismo. 

A veces, esto suele ser un reflejo directo, porque lo que te gusta del otro es una cualidad que tú tienes o admiras de ti. Otras veces, el reflejo es inverso, quiere decir, que lo que te gusta del otro es una cualidad de la cual careces y por ello admiras a la persona que la tiene. 

En un sentido negativo, cuando te molesta algo de otra persona, un reflejo directo sería que odias en el otro lo mismo que odias en ti. Y un reflejo inverso de esto, es odiar en el otro, algo de lo que carezco.

De forma práctica, usaremos como ejemplo, cuando nos molesta la actitud de un compañero de trabajo que consideramos engreído, de lo cual, se desprenden estos posibles razonamientos:

- Reflejo directo: Me molesta la actitud engreída, porque yo también lo he sido por momentos con otros. En este caso, podré entender como se sienten los demás cuando yo actúo así, y podré replantearme si debo corregir mi actitud engreída.

- Reflejo inverso: Si me molesta la actitud engreída, es porque en el fondo me gustaría tener un poco de esa autoestima que tiene mi compañero. El reflejo estaría mostrando que seria bueno valorarme un poco más. 

Percatarnos que existe el efecto espejo, nos hace convertirnos en seres responsables de nuestra realidad y no en victimas del mundo.

¿Por qué te enojarían ciertas actitudes o conductas de otros, si no fueran el reflejo de las tuyas? Verse con la peor cara en el espejo de los otros nos causa mucha MOLESTIA Y RABIA.

Todo depende de la forma en como veamos reflejada nuestra imagen en la otra persona. Debemos hacernos conscientes de la situación presente, y evaluar nuestro comportamiento, antes de juzgar el del otro. Esta evaluación de nosotros mismos, no es un proceso que se aprende de la noche a la mañana, y no suele ser un camino sin baches, pero es necesario que procuremos este aprendizaje sobre nosotros mismos, si queremos ser felices y vivir tranquilos.

Abordaremos con otro ejercicio práctico, las distintas formas en que podemos evaluar una situación o actitud desagradable en otros, usando para ello a nuestro favor, el efecto espejo. 

Piensa en esa situación en donde tuviste una discusión o desacuerdo, en la que te sentiste mal o enojado con otra persona. Ahora trata de imaginarte frente a un espejo, y pregúntate ¿Qué es lo que refleja este espejo de mí?

1.- REFLEJO INVERSO: ¿Te disgusta tener una persona que es todo lo contrario a ti? ¿Cómo trabajarlo?

- Busca equilibrio: Siendo muy rígido te situarás en un extremo y desequilibraras la balanza. Puedes equilibrarla siendo más comprensivo y no tan duro contigo mismo, a la hora de querer tenerlo todo ordenado o bajo control. Al ser más permisivo con tu persona, no te generará tanta rabia las acciones de los demás.

- Pregúntate: ¿Qué me estoy exigiendo? ¿realmente es tan necesario? ¿podría permitirme ser un poco más flexible conmigo mismo? ¿si no termino lo que debía hacer, será terrible? 

2.- REFLEJO DIRECTO: Lo que te molesta es en realidad una parte tuya que no quieres ver. Es una parte oscura o sombra de ti, que no quieres aceptar. ¿Cómo trabajarlo?

- Arroja luz a tu sombra buscando los puntos en común: Escribe que es exactamente lo que te esta doliendo de la otra persona, y luego reflexiona si tú te comportas igual en otras situaciones con otros. Tener claridad de tus propias sombras ayudará a cambiar lo que no te guste de ti mismo. 

3.- EXPECTATIVAS EGOISTAS: Sucede cuando tenemos altas expectativas en una situación o con una persona, y empezamos a ver que no coinciden con la realidad. Es decir, hemos idealizado a alguien o algo y al darnos cuenta que no es como queríamos, lo intentamos manipular y controlar para que cambie y se adapte a la idea que nos habíamos formado, pero al no lograr nuestro objetivo, esto trae sufrimiento a nuestra vida. ¿Cómo trabajarlo?

- Deja la visión egocéntrica de lado: Da igual que hagas mil pataletas, te enfades, grites o llores, hay cosas en la vida que escapan de tu control.

- Pregúntate: ¿Qué esperabas de esa persona, relación o momento? ¿Qué estaba en tus manos modificar? ¿Qué no dependía de ti? Cuando te des cuenta de que no sirve de nada intentar controlarlo todo, te quitarás un gran peso de encima, actuando solo cuando sea necesario y dejando que las cosas fluyan.

- Responsabilízate de ti mismo: Toma toda esa energía que estas desperdiciando en intentar cambiar al otro, y dirígela hacia algo que si esta en tu poder: cambiarte a ti mismo y darte lo que necesitas.

- Has una lista de las cosas que podrías hacer para ti mismo, para mejorar tu vida sin que dependas de los demás. ¿Como podrías darte a ti mismo lo que esperas del otro?, esto nos ahorrará grandes decepciones.

4.- CUANDO HACEMOS LO MISMO A LOS DEMAS: Cuando te encuentras a ti mismo sintiéndote victima de una persona que te esta haciendo daño, aunque tú no le estés tratando igual, se lo estas haciendo a otra persona. ¿Cómo trabajarlo?

- Redacta una lista de las cosas que te hacen sentir mal, respecto a como te tratan y luego repásalas con detenimiento pensando si tú estas actuando de un modo similar con alguien distinto.

Si nos ponemos en la piel de los demás, como resultado trataremos mejor y no haremos lo que no nos gustaría que nos hicieran 


¿Qué beneficios obtenemos del efecto espejo para nuestro crecimiento espiritual?

- Mayor autoconocimiento: Cuanto mas conocimiento tienes de ti mismo mas claro visualizas lo que quieres en tu vida, dirigiendo así tus esfuerzos hacia el alcance de tus objetivos y tus metas.

- Integración de tu sombra: Al reconocer tu lado oscuro, deja de ser un impedimento invisible constante.

- Más empatía y compasión: En el momento que te pones en el lugar del otro, aceptas la imperfección humana.

- Mayor equilibrio: Lo externo te afecta en menor medida, te encuentras mas conectado con tu paz interior.

- Humildad: Aprendes a verte tal y como eres sin máscaras, aceptando tus debilidades y desapegándote del ego.

- Liberación de la actitud de victima: Dejas de ceder tu poder personal a los otros para empezar a responsabilizarte de tu persona.

En resumen, cuando aprendemos a colocarnos en la posición de otros, ampliamos nuestro conocimiento, tanto de nosotros mismos, como de los demás. 

Este conocimiento, es una piedra fundamental e importantísima, en la construcción de relaciones sólidas y a la vez más sanas.

Todo comienza y todo termina con nosotros.

Lo que niegas te somete, y lo que aceptas te transforma.

Los demás solo están ayudándote a reflejar lo que debes corregir, sanar y aprender. 

Aprovecha cada situación, para aprender más de ti mismo, y refléjate de forma correcta en los demás.

Dios te bendiga,

Lcda. Nathali Vilchez

martes, 25 de agosto de 2020

Renovando el Closet


Que complicado se vuelve a veces cuando eres invitado a una cena o reunión de etiqueta, y te encuentras que no posees el atuendo correcto para la ocasión, sobretodo cuando no estamos habituados a asistir a este tipo de eventos de manera rutinaria.

Afortunadamente, en el aspecto formal, los caballeros podemos resolver fácilmente con dos o tres trajes, y combinarlos con distintos tipos de camisas y corbatas, sin temor a ser criticados por repetir alguna de estas combinaciones en algún momento. 

En cambio, las mujeres no se las ven tan sencillas. Las mujeres sufren mucho al respecto, debido a la presión social que existe hacia ellas en ese sentido. Y es que ellas, lo quieran o no, son siempre el centro de las miradas, el motivo de admiración y el blanco de las envidias, en cualquier reunión en las que hagan acto de presencia. Esto suele ser causa de mucho estrés para ellas.

Por eso, no importa de qué tamaño sea el closet de una mujer, tenlo por seguro, que siempre encontrará la manera de llenarlo hasta el tope de su capacidad, y aún así, nunca tendrá nada que ponerse. 

Todos buscamos encajar adecuadamente, según la circunstancia en la que nos veamos involucrados, y vestirse correctamente para la ocasión, es quizás una de las más importantes.

La necesidad de tener varios tipos de atuendo, deviene en el tipo de actividades y de climas en los que nos desenvolvemos. Es por eso, que cada actividad está asociada a un tipo de vestimenta: oficina, deportes, taller, escuela, fiestas, playa, montaña, etc.
  
No es práctico usar ropa de oficina, por ejemplo, para ir a la playa, como tampoco lo es esquiar en la nieve en traje de baño. Cada situación conlleva una vestimenta adecuada para tal fin.

De la misma forma, hay situaciones en la vida de cada quien, que nos obligan a asumir posiciones y actitudes distintas a las que estamos acostumbrados. Circunstancias que nos exigen un cambio de "ropaje" a lo interno, una transformación en lo más profundo de nuestro ser, a fin de estar acorde con el momento que estamos viviendo.

Hoy en día, a raíz del confinamiento preventivo al que estamos sumidos todos a nivel mundial, se están dando muchos cambios en todos los niveles, que escapan ciertamente de nuestro control. Estos cambios son inevitables y en muchos casos irreversibles.

¿Qué tan preparados estamos nosotros para asumir esos cambios? ¿será que estamos "vestidos" correctamente para la ocasión o nos mantenemos inconmovibles pensando que todo volverá  a ser como antes?

Si no has comprado ropa de invierno, a pesar de que ves la nieve en lo alto de la montaña, significa entonces que no estas preparado para el frio.

Es hora de poner manos a la obra, y renovar el closet.


En nuestro hogar, es mi esposa quien tiene la tarea exclusiva de ordenar los closet, mientras que mi responsabilidad al respecto, es un poco más complicada de definir, porque por un lado, debo estar lo suficientemente cerca en el caso de que ella necesite que levante algo muy pesado, y por el otro, debo alejarme lo suficiente para no verme tentado a interferir (opinar). Estoy seguro que muchos hombres casados saben de lo que les estoy hablando.

Obviando lo último, la experiencia de renovación, acomodo o limpieza de un closet, es por demás interesante. Siempre te consigues con cosas que distes por perdidas, o con otras que no sabias que tenías, ni mucho menos te acuerdas cuanto pagaste por ellas.

Mi esposa y yo compartimos un mismo closet, pero cada uno tiene su propio lado. La ventaja que tiene mi esposa, es que yo soy muy organizado en mis cosas, y no requiero de mucha de su intervención para mantenerlo ordenado, a menos que sea para sacar aquello que ya no estoy usando. Como habrán entendido ya, es en ese preciso instante cuando me recuerdo que debo guardar distancia. ¿Será que solo me pasa a mí?

El asunto es que cada quien protege o tiene alguna cosa inútil en su closet, por ejemplo, ese pantalón que ya no te queda, pero que guardas hasta que algún día, por arte de magia, te servirá de nuevo; o aquella camisa estampada al estilo años 70 que quizás vuelva a ponerse de moda; o aquel conjunto de embarazada que te quedaba tan lindo, que te trae tantos recuerdos, pero que nunca usarías otra vez para no verte gorda.

Hay cosas que definitivamente nunca más usaremos, porque ya tuvieron su momento, y porque sirvieron para un propósito en un tiempo que ya no es más. Así mismo, hay actitudes en nosotros que debemos desechar y dejar pasar, porque están fuera de contexto, ya "pasaron de moda", o simplemente ya no nos son útiles.

Lo que está sucediendo hoy a nivel mundial, no es tan solo la propagación de una epidemia mortal que ha trastocado nuestra seguridad y salud. Es mucho más que eso. 

Toda esta situación está produciendo un cambio en nuestro mundo, todo a nuestro alrededor está mutando para adaptarse a las nuevas circunstancias, y nosotros no podemos seguir viendo la situación como si todo fuese volver a la "normalidad" anterior, porque eso no va a pasar.

Debemos comprender que nosotros tampoco podremos ser los mismos, y eso amerita un cambio en nuestro ropaje interno. 

No se trata de vivir en zozobra o andar con miedos, ni mucho menos estar en la expectación de que algo peor puede pasar; pero eso sí, hoy más que nunca debemos prestar mucha atención a nuestra salud.

Lo que si debemos pensar en el ahora, es valorar y aprovechar las nuevas oportunidades que se nos presentan ¿Qué nuevas oportunidades?

Responder esa pregunta depende mucho de la visión que cada quien tenga de la vida y de las circunstancias que lo rodean. Eso también tiene que ver con el ropaje interno, es decir, con las motivaciones que hay dentro de cada uno de nosotros, y con los valores intrínsecos que le damos a las cosas.

Tú pudieras pensar que si la situación no vuelve a ser como era antes, entonces tu vida se derrumbará ¿Y es que acaso no lo está ahora? ¿Qué estás haciendo en la actualidad mientras esperamos la solución de este gran problema? ¿Has encontrado otras formas para seguir adelante o estás paralizado?

Hay muchos que están en una situación de espera constante y no se atreven a moverse en otra dirección creyendo que si lo hacen perderán la oportunidad de continuar sus vidas. Que error tan grande cometemos por no querer salir de nuestra zona de confort. 

Debo confesar que hay algo de cierto en esta actitud, si no estamos preparados para los cambios, entonces jamás podremos avanzar.

No hay mejor oportunidad que ésta para hacer cambios radicales en tu vida. La situación presente nos abre esa oportunidad y las circunstancias así lo ameritan.

Hay más oportunidades de las que nosotros pensamos a nuestro alrededor. Hay gente que ha aprovechado la circunstancia para reinventarse y hacer negocios dentro de toda esta gran crisis. 

No hay más limitaciones que las que nosotros mismos nos establecemos.

Las empresas que se han mantenido a flote durante esta pandemia, es porque han encontrado como adaptarse a las circunstancias, y han sabido aprovechar recursos que nunca pensaron en usar. Se han reinventado para poder seguir operando, y en ello han encontrado excelente resultados. 

Un ejemplo de lo anterior es el servicio de "Delivery", que ya está siendo implantado por muchos negocios y aceptado por gran cantidad de usuarios. Aunque en países como en EEUU este tipo de estrategia se viene usando desde hace mucho tiempo de forma masiva, en otrora, era impensable que tuviera tanta repercusión como la tiene ahora en Latinoamérica. Estoy más que seguro que este tipo de servicio llegó definitivamente para quedarse, y para crecer aún más, gracias en gran parte, al uso cada día mas extenso de la Internet.

Todo esto, así como el teletrabajo y la educación a distancia, son nuevos tipos de estrategias que se irán desarrollando aún más con el tiempo, en la medida que la tecnología avance y se haga más cercana al individuo común.

Reconozco que aún nos falta mucho, sobretodo en el aspecto de la educación, pero hacia allá vamos. En un futuro no muy cercano, los niños no deberán asistir más a la escuela, sino que tomarán clases desde su casa por medio de videoconferencias o a través de Internet.

Pero para todo esto hay que estar preparado. Hay que dejar los rudimentos del pasado y aceptar todo esto con una nueva actitud. Esta actitud debe llevarnos a formarnos, a integrarnos con la tecnología, a ser más humanos, a pensar más en nuestro entorno, a preocuparnos por el ambiente, y sobretodo a conectarnos más con Dios.

¿Te has dando cuenta que todo lo anterior lo hemos estado viviendo sin habernos percatado de ello?

Pues sí, aunque no lo creamos, ya estamos montados en el proceso de cambio sin darnos cuenta.

Durante este periodo que no tiene siquiera un año, hemos aprendido a valorar muchas cosas, principalmente el contacto con nuestros seres queridos. Hoy extrañamos reunirnos con los nuestros, cuando en otro tiempo evadíamos las reuniones familiares.

Es tanta la ansiedad que ha provocado el encierro, que muchos se han dedicado a hacer cursos por Internet en cualquier área, mientras que otros, se han dedicado a la búsqueda de un crecimiento espiritual, como una forma de mitigar las preocupaciones.

Ya estamos cambiando nuestro ropaje, pero aún no nos deshacemos de aquello que ocupa todavía un lugar en nuestro closet.

Debemos desanclarnos del pasado. El pasado solo trae angustia. La mente conectada con el pasado está cargada de vicios y de errores. Debemos darle paso a lo nuevo y avanzar.

Hay que despojarse de la antigua forma de pensar (vieja naturaleza),  y asumir el presente como seres completamente nuevos. Esto es un proceso nada sencillo, pero que debe comprenderse de a poco e iniciarlo de manera inmediata.


Los cambios nunca son bien recibidos por la mayoría, debido a que todos, de alguna forma y en algún momento de nuestra vida, no estamos dispuestos a movernos de nuestra situación de confort.
 
Sin embargo, hay actitudes que definitivamente debemos modificar en nosotros, para poder enfrentar nuestra nueva realidad y no entorpecer esa transformación que se ha iniciado.

Expresiones como: "no lo acepto"... "nada me va a cambiar"... "antes estaba mucho mejor"...  por muy ciertas que sean, no te ayudarán a avanzar.

Quedarse en el pensamiento del pasado es muy opresivo.

Cada quien conoce en que aspecto de su vida se encuentra anclado en el pasado. Pueden ser recuerdos de situaciones vividas, culpas no procesadas correctamente o que estemos sufriendo las consecuencias de decisiones tomadas con anterioridad, pero todo eso es pasado.

Estamos llamados a evolucionar y tenemos derecho a cambiar lo que fuimos para convertirnos en algo mejor. Nadie puede juzgarnos por eso.

Es posible que en el pasado hayamos sido muy duros en nuestra crítica con otros, y que hoy estemos enfrentando una situación similar que nos impulsa a actuar de igual forma. Eso no debe preocuparnos. Lo que debe preocuparnos, es que nos quedemos en ese mismo pensamiento de crítica y no asumamos el cambio que debemos hacer para seguir adelante. Eso es orgullo, y el orgullo nunca permitirá que nos adaptemos para avanzar. 

Después de tanto tiempo alejado de tu familia, creo que lo justo es desechar los rencores del pasado y buscar reconciliarnos con ellos. Hoy muchas personas han muerto solas lejos de sus familias, en muchos casos, sin poder ser velados o enterrados debidamente. Esto debe hacernos cambiar.

Hay quienes irresponsablemente dejaban de cumplir con sus obligaciones a nivel laboral, y hoy están dolidos y preocupados porque no saben si podrán regresar a sus trabajos. Es momento de cambiar y comprometerse a ser más responsable.

Estamos llamados a evolucionar, no físicamente pero si en el marco de nuestros pensamientos.

De niños mentales debemos pasar a ser adultos espirituales.

Nuestra misión en este tiempo, es encontrar esos obstáculos en nuestra mente que evitan que podemos cambiar y prepararnos para afrontar nuestra nueva realidad.

En la naturaleza existen muchos ejemplos de ello. Las serpientes de forma singular mudan de piel en la medida que entran en nuevo ciclo de su existencia, al igual que las águilas, que se remontan a la cúspide mas alta para deshacerse de plumas, pico y garras obsoletas. 

Este es tu tiempo de cambiar tu ropaje. Es el momento provisto por Dios para hacer de ti mismo tu mejor versión.

Nada de lo que sucede es por casualidad. No creas que esta situación agarró a Dios desprevenido. Ciertamente Él no generó esta situación, pero siempre actuará a favor nuestro. 

Siempre que hay mucho que aprender, es porque también hay mucho que cambiar.

Tal cual como un niño va creciendo en estatura, su mente también debe ir madurando. Es una ley establecida en nuestros huesos, y esta ley aún se mantiene aunque seamos adultos.

Nunca dejamos de aprender, porque nunca dejamos de evolucionar. Quien crea lo contrarios de seguro está anclado en su pasado y por ende siempre estará en el mismo lugar.

Recuerdo cuando me fui a vivir solo en mi propio apartamento. El asunto no fue muy sencillo al principio, porque estaba iniciando un nuevo ciclo en mi vida que traía consigo muchos cambios, sobretodo a nivel mental y emocional.

Con el correr del tiempo, ya me había acostumbrado a vivir solo y a depender únicamente de mi en todos los aspectos. Eso por supuesto me hizo madurar aún mucho más y me enseñó otras perspectivas de la vida.

Años después me casé y siguieron viniendo los cambios, esta vez tuve incluso que desechar algunas cosas de mi mente, que recién había adquirido en mi tiempo de estar solo. Me hice papá al poco tiempo después, y eso fue otro cambio radical para mi vida. 

La vida está llena de cambios, y para cada una de esas etapas hay que estar "vestido para la ocasión".

Si no ves la situación presente como otra vuelta en tu ciclo de vida, jamás estarás preparado para enfrentar todos los cambios que se están dando.

Desarrollar tu espíritu es el paso siguiente de tu evolución natural.

Hay quienes han sacado mucho provecho a este ciclo de cambio (yo soy uno de ellos) y no están dispuestos a regresar al ciclo anterior, porque han entendido que este tiempo era necesario para evolucionar, y así lo han aceptado.

Muchos piensan todavía que los tiempos anteriores eran mejores. No es que sean mejores o peores, solo es que son distintos. En vez de estar anclados en el pasado que ya fue, deberíamos pensar en las oportunidades presentes y en todo lo que podemos lograr en el futuro. Eso cambiará tu mentalidad y te permitirá estar preparado para lo mejor.

Hoy tenemos muchas cosas a nuestro favor, y una de esas es la oportunidad que tu mismo te das al leer este escrito, porque lo creas o no, hay un propósito de Dios en esto.


Uno de los grandes problemas que tenemos hoy, es querer enfrentar los problemas del presente y haciendo uso del conocimiento del pasado. 

Por ello, es importante aprovechar cada oportunidad de aprender algo nuevo, y que estés leyendo estas líneas con toda atención, marca tu intención al respecto.

No podemos esperar que actuando de la misma forma, garantizaremos que todo se mantendrá igual.

El cambio es la constante que mueve al mundo, por eso, aunque nos empeñemos en mantenernos con la misma forma de pensar, todo a nuestro alrededor va a seguir cambiando, y eso no lo podemos evitar.

Hay que aprender a "surfear" con la ola y no tratar de nadar en contra de ella. Solo los principios y valores son innegociables, lo demás está sujeto a cambios.

Debemos evolucionar para poder avanzar. 

El crecimiento viene desde dentro, y la madurez es la manifestación de ese crecimiento.

La única forma de sentirnos acordes con la situación presente, es cambiar con ella. Si no  cambiamos nuestra forma de pensar, no podremos asimilar el cambio que requerimos para nuestra vida.

Nada es estático. Todo se mueve, hasta la tierra que está debajo de nuestros pies.

Las decisiones que tomemos hoy, afectarán nuestro futuro de manera positiva o negativa. Elijamos, no basado en circunstancias sino en hechos fehacientes. 

Prepárate responsablemente para toda esta nueva etapa. Deja de tener tu vida en pausa, y afronta el compromiso contigo y con los tuyos.

Educa tu mente para aprender nuevas cosas, eleva tu espíritu en un mayor entendimiento de tu entorno y de tu relación con Dios.

Desecha todas esas actitudes represivas que te han alejado de tus seres queridos y enfócate en descubrir los dones maravillosos que hay en cada uno de ellos.

Inspira a otros con una actitud mas positiva y emprendedora, no permitas que te vean decaído o derrotado.

Esfuérzate por ser la mejor versión de ti mismo, y mira las circunstancias presentes como un escalón más para tu superación personal.

Busca verdaderamente sanar las heridas de tu pasado, reconcíliate contigo mismo y avanza en un mejor entendimiento de tu ser. 

Aférrate a creer cada día, que el tiempo presente es necesario para mostrar lo mejor de ti, y que el futuro no te preocupa, porque estarás preparado para enfrentarlo.

Renuévate, cambia tu ropaje vístete para triunfar cada día

Mantén tu closet ordenado, pero sobre todo a la moda 

Dios te bendiga 

Pastor César González