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martes, 25 de agosto de 2020

Renovando el Closet


Que complicado se vuelve a veces cuando eres invitado a una cena o reunión de etiqueta, y te encuentras que no posees el atuendo correcto para la ocasión, sobretodo cuando no estamos habituados a asistir a este tipo de eventos de manera rutinaria.

Afortunadamente, en el aspecto formal, los caballeros podemos resolver fácilmente con dos o tres trajes, y combinarlos con distintos tipos de camisas y corbatas, sin temor a ser criticados por repetir alguna de estas combinaciones en algún momento. 

En cambio, las mujeres no se las ven tan sencillas. Las mujeres sufren mucho al respecto, debido a la presión social que existe hacia ellas en ese sentido. Y es que ellas, lo quieran o no, son siempre el centro de las miradas, el motivo de admiración y el blanco de las envidias, en cualquier reunión en las que hagan acto de presencia. Esto suele ser causa de mucho estrés para ellas.

Por eso, no importa de qué tamaño sea el closet de una mujer, tenlo por seguro, que siempre encontrará la manera de llenarlo hasta el tope de su capacidad, y aún así, nunca tendrá nada que ponerse. 

Todos buscamos encajar adecuadamente, según la circunstancia en la que nos veamos involucrados, y vestirse correctamente para la ocasión, es quizás una de las más importantes.

La necesidad de tener varios tipos de atuendo, deviene en el tipo de actividades y de climas en los que nos desenvolvemos. Es por eso, que cada actividad está asociada a un tipo de vestimenta: oficina, deportes, taller, escuela, fiestas, playa, montaña, etc.
  
No es práctico usar ropa de oficina, por ejemplo, para ir a la playa, como tampoco lo es esquiar en la nieve en traje de baño. Cada situación conlleva una vestimenta adecuada para tal fin.

De la misma forma, hay situaciones en la vida de cada quien, que nos obligan a asumir posiciones y actitudes distintas a las que estamos acostumbrados. Circunstancias que nos exigen un cambio de "ropaje" a lo interno, una transformación en lo más profundo de nuestro ser, a fin de estar acorde con el momento que estamos viviendo.

Hoy en día, a raíz del confinamiento preventivo al que estamos sumidos todos a nivel mundial, se están dando muchos cambios en todos los niveles, que escapan ciertamente de nuestro control. Estos cambios son inevitables y en muchos casos irreversibles.

¿Qué tan preparados estamos nosotros para asumir esos cambios? ¿será que estamos "vestidos" correctamente para la ocasión o nos mantenemos inconmovibles pensando que todo volverá  a ser como antes?

Si no has comprado ropa de invierno, a pesar de que ves la nieve en lo alto de la montaña, significa entonces que no estas preparado para el frio.

Es hora de poner manos a la obra, y renovar el closet.


En nuestro hogar, es mi esposa quien tiene la tarea exclusiva de ordenar los closet, mientras que mi responsabilidad al respecto, es un poco más complicada de definir, porque por un lado, debo estar lo suficientemente cerca en el caso de que ella necesite que levante algo muy pesado, y por el otro, debo alejarme lo suficiente para no verme tentado a interferir (opinar). Estoy seguro que muchos hombres casados saben de lo que les estoy hablando.

Obviando lo último, la experiencia de renovación, acomodo o limpieza de un closet, es por demás interesante. Siempre te consigues con cosas que distes por perdidas, o con otras que no sabias que tenías, ni mucho menos te acuerdas cuanto pagaste por ellas.

Mi esposa y yo compartimos un mismo closet, pero cada uno tiene su propio lado. La ventaja que tiene mi esposa, es que yo soy muy organizado en mis cosas, y no requiero de mucha de su intervención para mantenerlo ordenado, a menos que sea para sacar aquello que ya no estoy usando. Como habrán entendido ya, es en ese preciso instante cuando me recuerdo que debo guardar distancia. ¿Será que solo me pasa a mí?

El asunto es que cada quien protege o tiene alguna cosa inútil en su closet, por ejemplo, ese pantalón que ya no te queda, pero que guardas hasta que algún día, por arte de magia, te servirá de nuevo; o aquella camisa estampada al estilo años 70 que quizás vuelva a ponerse de moda; o aquel conjunto de embarazada que te quedaba tan lindo, que te trae tantos recuerdos, pero que nunca usarías otra vez para no verte gorda.

Hay cosas que definitivamente nunca más usaremos, porque ya tuvieron su momento, y porque sirvieron para un propósito en un tiempo que ya no es más. Así mismo, hay actitudes en nosotros que debemos desechar y dejar pasar, porque están fuera de contexto, ya "pasaron de moda", o simplemente ya no nos son útiles.

Lo que está sucediendo hoy a nivel mundial, no es tan solo la propagación de una epidemia mortal que ha trastocado nuestra seguridad y salud. Es mucho más que eso. 

Toda esta situación está produciendo un cambio en nuestro mundo, todo a nuestro alrededor está mutando para adaptarse a las nuevas circunstancias, y nosotros no podemos seguir viendo la situación como si todo fuese volver a la "normalidad" anterior, porque eso no va a pasar.

Debemos comprender que nosotros tampoco podremos ser los mismos, y eso amerita un cambio en nuestro ropaje interno. 

No se trata de vivir en zozobra o andar con miedos, ni mucho menos estar en la expectación de que algo peor puede pasar; pero eso sí, hoy más que nunca debemos prestar mucha atención a nuestra salud.

Lo que si debemos pensar en el ahora, es valorar y aprovechar las nuevas oportunidades que se nos presentan ¿Qué nuevas oportunidades?

Responder esa pregunta depende mucho de la visión que cada quien tenga de la vida y de las circunstancias que lo rodean. Eso también tiene que ver con el ropaje interno, es decir, con las motivaciones que hay dentro de cada uno de nosotros, y con los valores intrínsecos que le damos a las cosas.

Tú pudieras pensar que si la situación no vuelve a ser como era antes, entonces tu vida se derrumbará ¿Y es que acaso no lo está ahora? ¿Qué estás haciendo en la actualidad mientras esperamos la solución de este gran problema? ¿Has encontrado otras formas para seguir adelante o estás paralizado?

Hay muchos que están en una situación de espera constante y no se atreven a moverse en otra dirección creyendo que si lo hacen perderán la oportunidad de continuar sus vidas. Que error tan grande cometemos por no querer salir de nuestra zona de confort. 

Debo confesar que hay algo de cierto en esta actitud, si no estamos preparados para los cambios, entonces jamás podremos avanzar.

No hay mejor oportunidad que ésta para hacer cambios radicales en tu vida. La situación presente nos abre esa oportunidad y las circunstancias así lo ameritan.

Hay más oportunidades de las que nosotros pensamos a nuestro alrededor. Hay gente que ha aprovechado la circunstancia para reinventarse y hacer negocios dentro de toda esta gran crisis. 

No hay más limitaciones que las que nosotros mismos nos establecemos.

Las empresas que se han mantenido a flote durante esta pandemia, es porque han encontrado como adaptarse a las circunstancias, y han sabido aprovechar recursos que nunca pensaron en usar. Se han reinventado para poder seguir operando, y en ello han encontrado excelente resultados. 

Un ejemplo de lo anterior es el servicio de "Delivery", que ya está siendo implantado por muchos negocios y aceptado por gran cantidad de usuarios. Aunque en países como en EEUU este tipo de estrategia se viene usando desde hace mucho tiempo de forma masiva, en otrora, era impensable que tuviera tanta repercusión como la tiene ahora en Latinoamérica. Estoy más que seguro que este tipo de servicio llegó definitivamente para quedarse, y para crecer aún más, gracias en gran parte, al uso cada día mas extenso de la Internet.

Todo esto, así como el teletrabajo y la educación a distancia, son nuevos tipos de estrategias que se irán desarrollando aún más con el tiempo, en la medida que la tecnología avance y se haga más cercana al individuo común.

Reconozco que aún nos falta mucho, sobretodo en el aspecto de la educación, pero hacia allá vamos. En un futuro no muy cercano, los niños no deberán asistir más a la escuela, sino que tomarán clases desde su casa por medio de videoconferencias o a través de Internet.

Pero para todo esto hay que estar preparado. Hay que dejar los rudimentos del pasado y aceptar todo esto con una nueva actitud. Esta actitud debe llevarnos a formarnos, a integrarnos con la tecnología, a ser más humanos, a pensar más en nuestro entorno, a preocuparnos por el ambiente, y sobretodo a conectarnos más con Dios.

¿Te has dando cuenta que todo lo anterior lo hemos estado viviendo sin habernos percatado de ello?

Pues sí, aunque no lo creamos, ya estamos montados en el proceso de cambio sin darnos cuenta.

Durante este periodo que no tiene siquiera un año, hemos aprendido a valorar muchas cosas, principalmente el contacto con nuestros seres queridos. Hoy extrañamos reunirnos con los nuestros, cuando en otro tiempo evadíamos las reuniones familiares.

Es tanta la ansiedad que ha provocado el encierro, que muchos se han dedicado a hacer cursos por Internet en cualquier área, mientras que otros, se han dedicado a la búsqueda de un crecimiento espiritual, como una forma de mitigar las preocupaciones.

Ya estamos cambiando nuestro ropaje, pero aún no nos deshacemos de aquello que ocupa todavía un lugar en nuestro closet.

Debemos desanclarnos del pasado. El pasado solo trae angustia. La mente conectada con el pasado está cargada de vicios y de errores. Debemos darle paso a lo nuevo y avanzar.

Hay que despojarse de la antigua forma de pensar (vieja naturaleza),  y asumir el presente como seres completamente nuevos. Esto es un proceso nada sencillo, pero que debe comprenderse de a poco e iniciarlo de manera inmediata.


Los cambios nunca son bien recibidos por la mayoría, debido a que todos, de alguna forma y en algún momento de nuestra vida, no estamos dispuestos a movernos de nuestra situación de confort.
 
Sin embargo, hay actitudes que definitivamente debemos modificar en nosotros, para poder enfrentar nuestra nueva realidad y no entorpecer esa transformación que se ha iniciado.

Expresiones como: "no lo acepto"... "nada me va a cambiar"... "antes estaba mucho mejor"...  por muy ciertas que sean, no te ayudarán a avanzar.

Quedarse en el pensamiento del pasado es muy opresivo.

Cada quien conoce en que aspecto de su vida se encuentra anclado en el pasado. Pueden ser recuerdos de situaciones vividas, culpas no procesadas correctamente o que estemos sufriendo las consecuencias de decisiones tomadas con anterioridad, pero todo eso es pasado.

Estamos llamados a evolucionar y tenemos derecho a cambiar lo que fuimos para convertirnos en algo mejor. Nadie puede juzgarnos por eso.

Es posible que en el pasado hayamos sido muy duros en nuestra crítica con otros, y que hoy estemos enfrentando una situación similar que nos impulsa a actuar de igual forma. Eso no debe preocuparnos. Lo que debe preocuparnos, es que nos quedemos en ese mismo pensamiento de crítica y no asumamos el cambio que debemos hacer para seguir adelante. Eso es orgullo, y el orgullo nunca permitirá que nos adaptemos para avanzar. 

Después de tanto tiempo alejado de tu familia, creo que lo justo es desechar los rencores del pasado y buscar reconciliarnos con ellos. Hoy muchas personas han muerto solas lejos de sus familias, en muchos casos, sin poder ser velados o enterrados debidamente. Esto debe hacernos cambiar.

Hay quienes irresponsablemente dejaban de cumplir con sus obligaciones a nivel laboral, y hoy están dolidos y preocupados porque no saben si podrán regresar a sus trabajos. Es momento de cambiar y comprometerse a ser más responsable.

Estamos llamados a evolucionar, no físicamente pero si en el marco de nuestros pensamientos.

De niños mentales debemos pasar a ser adultos espirituales.

Nuestra misión en este tiempo, es encontrar esos obstáculos en nuestra mente que evitan que podemos cambiar y prepararnos para afrontar nuestra nueva realidad.

En la naturaleza existen muchos ejemplos de ello. Las serpientes de forma singular mudan de piel en la medida que entran en nuevo ciclo de su existencia, al igual que las águilas, que se remontan a la cúspide mas alta para deshacerse de plumas, pico y garras obsoletas. 

Este es tu tiempo de cambiar tu ropaje. Es el momento provisto por Dios para hacer de ti mismo tu mejor versión.

Nada de lo que sucede es por casualidad. No creas que esta situación agarró a Dios desprevenido. Ciertamente Él no generó esta situación, pero siempre actuará a favor nuestro. 

Siempre que hay mucho que aprender, es porque también hay mucho que cambiar.

Tal cual como un niño va creciendo en estatura, su mente también debe ir madurando. Es una ley establecida en nuestros huesos, y esta ley aún se mantiene aunque seamos adultos.

Nunca dejamos de aprender, porque nunca dejamos de evolucionar. Quien crea lo contrarios de seguro está anclado en su pasado y por ende siempre estará en el mismo lugar.

Recuerdo cuando me fui a vivir solo en mi propio apartamento. El asunto no fue muy sencillo al principio, porque estaba iniciando un nuevo ciclo en mi vida que traía consigo muchos cambios, sobretodo a nivel mental y emocional.

Con el correr del tiempo, ya me había acostumbrado a vivir solo y a depender únicamente de mi en todos los aspectos. Eso por supuesto me hizo madurar aún mucho más y me enseñó otras perspectivas de la vida.

Años después me casé y siguieron viniendo los cambios, esta vez tuve incluso que desechar algunas cosas de mi mente, que recién había adquirido en mi tiempo de estar solo. Me hice papá al poco tiempo después, y eso fue otro cambio radical para mi vida. 

La vida está llena de cambios, y para cada una de esas etapas hay que estar "vestido para la ocasión".

Si no ves la situación presente como otra vuelta en tu ciclo de vida, jamás estarás preparado para enfrentar todos los cambios que se están dando.

Desarrollar tu espíritu es el paso siguiente de tu evolución natural.

Hay quienes han sacado mucho provecho a este ciclo de cambio (yo soy uno de ellos) y no están dispuestos a regresar al ciclo anterior, porque han entendido que este tiempo era necesario para evolucionar, y así lo han aceptado.

Muchos piensan todavía que los tiempos anteriores eran mejores. No es que sean mejores o peores, solo es que son distintos. En vez de estar anclados en el pasado que ya fue, deberíamos pensar en las oportunidades presentes y en todo lo que podemos lograr en el futuro. Eso cambiará tu mentalidad y te permitirá estar preparado para lo mejor.

Hoy tenemos muchas cosas a nuestro favor, y una de esas es la oportunidad que tu mismo te das al leer este escrito, porque lo creas o no, hay un propósito de Dios en esto.


Uno de los grandes problemas que tenemos hoy, es querer enfrentar los problemas del presente y haciendo uso del conocimiento del pasado. 

Por ello, es importante aprovechar cada oportunidad de aprender algo nuevo, y que estés leyendo estas líneas con toda atención, marca tu intención al respecto.

No podemos esperar que actuando de la misma forma, garantizaremos que todo se mantendrá igual.

El cambio es la constante que mueve al mundo, por eso, aunque nos empeñemos en mantenernos con la misma forma de pensar, todo a nuestro alrededor va a seguir cambiando, y eso no lo podemos evitar.

Hay que aprender a "surfear" con la ola y no tratar de nadar en contra de ella. Solo los principios y valores son innegociables, lo demás está sujeto a cambios.

Debemos evolucionar para poder avanzar. 

El crecimiento viene desde dentro, y la madurez es la manifestación de ese crecimiento.

La única forma de sentirnos acordes con la situación presente, es cambiar con ella. Si no  cambiamos nuestra forma de pensar, no podremos asimilar el cambio que requerimos para nuestra vida.

Nada es estático. Todo se mueve, hasta la tierra que está debajo de nuestros pies.

Las decisiones que tomemos hoy, afectarán nuestro futuro de manera positiva o negativa. Elijamos, no basado en circunstancias sino en hechos fehacientes. 

Prepárate responsablemente para toda esta nueva etapa. Deja de tener tu vida en pausa, y afronta el compromiso contigo y con los tuyos.

Educa tu mente para aprender nuevas cosas, eleva tu espíritu en un mayor entendimiento de tu entorno y de tu relación con Dios.

Desecha todas esas actitudes represivas que te han alejado de tus seres queridos y enfócate en descubrir los dones maravillosos que hay en cada uno de ellos.

Inspira a otros con una actitud mas positiva y emprendedora, no permitas que te vean decaído o derrotado.

Esfuérzate por ser la mejor versión de ti mismo, y mira las circunstancias presentes como un escalón más para tu superación personal.

Busca verdaderamente sanar las heridas de tu pasado, reconcíliate contigo mismo y avanza en un mejor entendimiento de tu ser. 

Aférrate a creer cada día, que el tiempo presente es necesario para mostrar lo mejor de ti, y que el futuro no te preocupa, porque estarás preparado para enfrentarlo.

Renuévate, cambia tu ropaje vístete para triunfar cada día

Mantén tu closet ordenado, pero sobre todo a la moda 

Dios te bendiga 

Pastor César González

lunes, 3 de agosto de 2020

De Carbón a Diamante

El carbón es un material que se encuentra en la naturaleza, el cual existe en profundidades de 140km a 190km en el manto terrestre. El carbón, al soportar presiones y temperaturas altas puede de manera natural convertirse en un diamante en bruto. A través de erupciones volcánicas profundas, el diamante en bruto es llevado a la superficie de la tierra. Ya en la superficie, en las manos del hombre, esa piedra entra en un proceso de purificación y perfección, lo que hace que obtenga un valor y belleza incalculables.
 
Llevando esto a nuestras vidas, te diría que todos los seres humanos somos ese carbón, y que la vida con sus presiones, problemas, situaciones y traumas, van haciendo de nosotros un diamante en bruto, siendo Dios esa mano que hizo ya su trabajo de purificación y perfección, convirtiéndonos en diamantes invaluables.

Pero aun así, muchos de nosotros hemos decidido tener una "mentalidad de carbón" en vez de una "mentalidad de diamante".  

El carbón y el diamante son el mismo material, la diferencia está en que el carbón, en su estado original, absorbe la luz, mientras que el diamante logra reflejarla, una vez procesado y transformado por las altas presiones.

Mi intención es mostrarte, que aunque las circunstancias de la vida nos han llevado a pensar que no somos valiosos, que no merecemos lo mejor, y que no somos capaces de lograr algo, hoy podemos escoger cambiar esos pensamientos y vivir una vida mas plena y feliz.

Una creencia muy sutil y que menoscaba nuestra autoestima, y es posible tenerla sin darnos cuenta de ello, es la creencia del "no me merezco" o como lo llamo yo: "La mentalidad de carbón". Es ese pensamiento que nos dice "quiero todo lo bueno, pero no me lo merezco".

El merecimiento suele gestarse en la infancia y la adolescencia con las experiencias vividas en el hogar, en la escuela y en la familia en general.

Si cuando fuimos pequeños nuestros padres nos decían: "si no te comes la comida, no verás televisión”, “si no haces la tarea no podrás salir a jugar"; en nuestro cerebro queda registrado: "yo no me merezco esto, si no he hecho algo bien antes".

Es posible también que en nuestra adolescencia nos gustara un joven atractivo y adinerado, y que algún adulto nos dijera: "ese chico no es para ti”, nuestra mente inconscientemente entiende que "no te mereces un chico con atractivo y dinero", y mas adelante en la vida adulta, cuando se nos acercase un hombre con esas características, lo rechazaríamos, porque el mensaje quedo grabado en esa etapa de nuestra vida.

Te pregunto: ¿Que cosas has dejado de hacer por no sentirte capaz?

¿A Cuantas entrevistas de trabajo has dejado de ir por no sentirte capaz de conseguirlo?

¿En Cuantas relaciones tóxicas te has quedado por no sentirte capaz de ser feliz sin él o ella?

¿En Cuantos empleos mal pagados has permanecido por no sentirte capaz de encontrar uno mejor?

Esto es lo que yo llamo: mentalidad de carbón.


Desde pequeños, somos bombardeados por mensajes que alimentan el no sentirnos dignos, ni valiosos, ni merecedores. A todos, en algún momento de nuestras vidas, se nos han presentado la oportunidad de tomar decisiones, que a simple vista parecen perfectas o sacadas de cuentos de hadas, pero aún así, las hemos rechazado sin entender porque. 

Muchos hemos dicho o pensado alguna vez: ¡Dejé pasar la oportunidad de mi vida! Pudo ser una pareja perfecta, un trabajo perfecto o un negocio perfecto, el cual hemos rechazado y hasta el día de hoy, nos arrepentimos de la decisión que tomamos. Pero aún así, no logramos entender cómo sucedió; y es que esa sensación de no ser capaz o merecedor de algo, han sido los saboteadores de muchas decisiones.

En mi caso, cuando decidí hace algunos años emprender en mi negocio actual y dejar atrás el escritorio de una respetable institución en mi país, me enfrenté al desafío de vender mis productos, y fue muy difícil luchar con los pensamientos: "Yo no se vender", 'A mi no me van a comprar", "Hay otros vendedores mejores que yo"; y sin darme cuenta, mi mentalidad de carbón saboteaba las ventas, y no me iba tan bien económicamente. En este sencillo ejemplo, podemos ver lo sutil que llega a ser esta creencia de sentirnos no merecedores. No podía ver lo valiosa que era, ni las virtudes que tenia para desarrollar mi negocio.

Y como en mi caso, a mi alrededor, he podido observar también a personas con talentos increíbles, expertos en algún oficio o profesión, y cuyos servicios son muy demandados, pero sus finanzas no se corresponden con dicha demanda. 

Cuando siento que no merezco ser exitoso, no merezco que me vaya bien, no merezco tener abundancia porque el dinero no fue hecho para mi, tengo problemas para darle un valor a mis conocimientos, no logro cobrar lo que vale mi experiencia, incluso puedo llegar a regalar mi trabajo, porque esa misma valoración que tengo de mí, la tengo por lo que hago y lo que produzco. 

Por ello, es muy importante entender, que tan profunda es esta creencia de "no sentirnos merecedores en la vida", que debemos y necesitamos reprogramar dicha creencia, y vivir una vida más feliz, acorde a lo que Dios ha diseñado para nosotros.

 
Ahora, ¿cómo saber si me he sentido "no merecedor"?

* Cuando pienso que no soy suficientemente valioso, y me vuelvo envidioso hacia los otros, me comparo constantemente y creo que los demás son mejores que yo.

* Cuando necesito hacer cosas para que me quieran, y cuando las personas no responden como yo espero a mis esfuerzos, siento que fracaso, y soy una victima.

* Cuando necesito que mi pareja me recuerde constantemente que me ama, y aunque lo haga no me lo creo. Siento que me lo dice por lastima.

* Cuando necesito sacrificarme por los demás, y me olvido de mi, no cuidándome ni física ni emocionalmente. 

* Cuando me siento inferior a otras personas, y necesito por ello ser el más atractivo, el más sociable e inteligente. Compito con todo el mundo.

* Cuando necesito que me quieran, y hago cosas que no me gustan por personas que no me importan y me siento utilizado.

* Cuando hago cosas que no quiero hacer para evitar rechazos, soy incapaz para decir NO, me lleno de tareas, y cuando al final me doy cuenta que no hacen lo mismo por mi, me siento agotado, fracasado y utilizado.

* Cuando no soporto que mi pareja haga cosas sin mí, porque sin mi pareja me siento vacío, necesito su valoración y aprobación constantemente.

* Cuando no puedo contarle a nadie mi problema, ni pedir ayuda para no disgustar ni molestar a los demás, lo cual me hace sentir solo y sin apoyo.

* Cuando necesito controlar a mi pareja y evitar que se fije en otra persona, necesito revisar su celular, y saber donde esta en todo momento porque su libertad me atemoriza.

Estoy segura que en algún momento de nuestras vidas, hemos experimentado uno o varios de estos pensamientos, y que en muchos de nosotros, subyace la creencia de que no merecemos ser queridos, aceptados o escuchados. Todos lo hemos vivido en alguna faceta de nuestra vida, en los negocios, las finanzas, en la pareja, etc., pero cuando ese sentimiento perdura en nosotros, hasta volverse el único cristal con el que miramos todas las cosas, podemos llegar a vivir una vida desgastante y muy agotadora, creyendo que debemos dar en exceso, para sentirnos merecedores de amor, dinero, trabajo, tiempo, etc.

Esta situación desgastante, es como la del hámster, que da vueltas en una rueda sin fin, sin llegar a ningún lado. De la misma forma sucede cuando damos, y damos de manera constante, sin recibir nada a cambio, llegando a un punto, en donde nos dará igual si nos aman o no, si nos dan el trabajo o no, si emprendemos un negocio o no; ya que estamos programados para no merecerlo.

Enviamos al mundo el mensaje de que no nos merecemos ser felices, ni ser exitosos, ni nos merecemos algo mejor, y aún así nos preguntamos: ¿Porque atraigo personas que me hacen daño? ¿Porque siempre quiebran mis negocios? ¿Porque no me aman?...

El valor que veo en mí, es el mismo valor que tienen las personas que atraemos.

Hace algunos años, tuve la oportunidad de vivir un divorcio de mi primer esposo, y detrás de ello las secuelas que esto conlleva, como una autoestima por el suelo y el miedo al fracaso. Con el pasar del tiempo, conocí a mi actual esposo, un hombre educado, caballero, inteligente, soltero, amoroso, romántico, con temor de Dios en su corazón, en realidad, el hombre perfecto para mí. ¿Sabes que pensé en ese momento? "Este hombre es demasiado bueno para mi", 'No merezco un hombre tan bueno', y casi pierdo la mejor oportunidad de mi vida, por pensamientos que boicoteaban mis relaciones: "no merezco", "no soy valiosa", etc. Hoy soy testimonio de que si se puede reprogramar dicho pensamiento y tener una mentalidad de diamante, y gracias a que decidí hacerlo hoy tengo un matrimonio feliz y de ejemplo para muchos.  


Cuando tienes esa sensación de no sentirte suficiente o de sentirte menos que los demás, es porque dentro de ti no te aceptas, ni te valoras tal cual eres.

Cuando las personas se sienten no merecedoras, tienen por costumbre el “dar", sintiendo que no merecen recibir. Creen que tienen que dar mucho, y hacen un esfuerzo extremo, y al dar, se vacían por completo. Y no es que esté mal el dar, pero jamás debemos anteponer las necesidades de los demás antes que la de nosotros. 

Aquellos que no sienten ser merecedores, tienden a necesitar ser el salvavidas de todos y el que resuelve los problemas de los demás, como parte de su deseo de ser amado o aceptado.

En el ambiente familiar, dar en exceso de tiempo, dinero, etc., hace que la pareja e hijos sean excelentes receptores y crean que esa persona tiene todo el tiempo libre para dar. Solo reciben, pero no se les enseña a dar.

En las relaciones de pareja, casi siempre hay uno de los dos, que como lo único que sabe hacer es dar, regularmente se terminan encontrando un conyugue holgazán, codependiente o con problemas de algún tipo, quien termina requiriendo de un salvavidas.

Cuando te aceptas y te valoras “das", pero también recibes, y eso te hace feliz.

¿Como reprogramar la mente para sentirse una persona merecedora y con mentalidad de diamante?

* Nutrirse emocionalmente: Hacernos conscientes de la diferencia que existe entre ser amado y ser demandado. Confundimos como amor, al que nos llama cada 5 minutos o al que necesita que hagamos una diligencia a su favor. Que nos necesiten y nos hagan sentir útil, no es amor.

Puedes tener una pareja que nunca te pide nada, porque es independiente y aun así que te ame con locura. 

* Entender que sí existe el amor incondicional. Sé que es difícil porque nos han enseñado a condicionar el amor. Lo hacemos con los hijos al decirles: 'si me sacas buenas notas te compro lo que quieres"; también a la pareja: "si no vas con tus amigos, te recompenso en la noche", y así sucesivamente, para demostrar el punto de que para merecernos algo tenemos que dar algo a cambio.  

En la vida si existe el amor incondicional, porque Dios lo creó de esa manera. Él nos ama tal cual somos, ya para el somos perfectos, y así mismo debería ser nuestro modelo en las relaciones.

NO TENGO QUE HACER NADA PARA MERECER TU AMOR

* Dedícate tiempo a ti mismo. Atiende tus necesidades, no te centres en dedicar todo tu tiempo a los demás, coloca de primero tus gustos, deseos y sueños.

* Dejar espacios vacíos. Esto implica, que no debemos hacerle todo a la gente. Hay que dejar que cada quien ocupe su lugar y cumpla con su parte de lo que tiene que hacer. 

NO SEAS EL TODO DE UNA PERSONA, Y NO PERMITAS QUE OTRO SEA TU TODO

¿Porque vas a vivir en esclavitud? Creemos que dando todo nos hacemos indispensables e insustituibles, y a eso lo confundimos con amor.

* Debemos aceptar los elogios con agradecimiento, y repetir en nuestras mentes: "me permito aceptar los elogios con amor".

Todos merecemos ser feliz, y tener una vida mejor. Merecemos halagos y valoraciones positivas. Merecemos tener éxito. Negarnos a lo que no nos apetezca hacer. Merecemos ser amados y sentir placer. Merecemos amistades duraderas. Merecemos las recompensas de la vida, y cortar con todo lo que no nos hace feliz. Merecemos ser escuchados y que nos sucedan cosas buenas. Merecemos una vida plena.



Soy un hijo de Dios y merezco las bendiciones para mi vida.

Dios nos ve completos y perfectos. Él nos ve como un diamante ya pulido y listo para reflejar la luz en todas las áreas de nuestra vida.

Muchos después de esto pensarán: "Ok, amiga, todo me parece muy lindo, pero lo leo y lo leo y no me lo creo".

Quiero decirte que a mi también me pasó. Fueron muchos meses trabajando con mi amor propio, y aunque inicialmente veas estas afirmaciones como algo vacío que las repites y no pasa nada, quiero invitarte a llevarlo al siguiente nivel.

Usa "El Espejo"... sí, así como lees, todos mis problemas de autoestima los he superado con mi amigo "El Espejo". Te invito a que realices las afirmaciones frente a él todos los días. Repite en voz audible que mereces ser feliz, que te amen, que te vaya bien, que triunfes en tu negocio, etc.

Quiero además, compartir contigo, lo que yo llamo: mi afirmación de poder. Puedes tomarla como ejemplo y construir la tuya:

"Yo elijo vivir una vida llena de amor, respeto e igualdad. Elijo relaciones de amor y fidelidad. Con relaciones de amistad duraderas. Elijo vivir con alegría y plena felicidad, elijo vivir en abundancia. Veo la vida y la gente con amor, y llena de fe, porque me lo merezco."

Deberás ser constante y compasivo contigo mismo, ya que tienes toda una vida creyéndote "no merecedor". 

Los resultados de este ejercicio diario, dependerán de cuanto lo creas, pensar lo contrario no es la verdad.

Brilla, porque está en tú naturaleza ser un Diamante con un valor incalculable. Enamórate de la persona que ves en el espejo, acéptate con tus imperfecciones, tú valor está en lo que eres y no en lo que haces, sólo así podrás atraer lo mejor para tu vida. 

Todo lo que hay en tu vida, es lo que sientes que te mereces.

No permitas que las situaciones y las personas a tu alrededor te hagan sentir menos.

Para finalizar, te invito a reflexionar sobre este tema, y a realizar frente al espejo las afirmaciones que potencien tu valor.

Pregúntate a ti mismo: ¿QUE TE MERECES?

Encontrarás respuestas increíblemente maravillosas para ti.

Muchas bendiciones.

Lcda. Nathali Vilchez